jueves, 24 de mayo de 2018

El origen del Gua'i...!

La verdad de Perogrullo
y la mentira de Perurimá*


América fue conquistada por la avaricia del oro, la plata y las especies portando tres filosas armas, la espada, la cruz y la lengua. La espada siempre se observó en las manos de Colón y sus soldados blandiendo contra indefensos nativos. A la cruz portaban trogloditas espirituales abocados a tragar almas primitivas para el cielo cristiano y acompañaba bendiciendo toda acción piadosa e impiadosa. Y a la lengua se la conoció de sur a norte y este y oeste, cuyo estandarte más memorable recorrió todo el continente en la verba de Perurimá, en guaraní, y Pedro Rimales o Pedro Urdemales, en español, Pedro Malasartes, en portugués, y en otros nombres popularizados como americanizados heterónimos.
En realidad, eran todos pícaros pero el artífice de la verdadera conquista fue el último, no fueron los Reyes Católicos y sus argonautas en busca del “país del birú ni pirú o del Paitití(Sierra del Plata)”, Ciudad Resplandeciente o El Dorado (Mba’e Vera Guasu), ni los más abnegados cristianos y jesuitas en sus misiones fundadoras de paraísos terrenales (Yvy marâ’y) sino el pillo de Urdemales, colado de polizonte en las carabelas, llegó a tierra americana y arrasó con su baba poderosa toda señal de resistencia que ostentaba la palabra sagrada de los originarios.
Los más audaces fabuladores hablan de que Urdimales integraba el selecto grupo de colectores de oro y plata de los conquistadores en el Perú, incluso fue de la idea de embaucar al emperador inca Atahualpa y quitarle toda su riqueza por ingenuo antes de asesinarlo. Hablan también de que la ciudad de Lima y el río Rimac del Perú le deben su nombre a su fama de incomparable pícaro y apocopada gracia de Perú Rimá, derivado de Pero Urdimales.
Luego de acabar Perurimá con los tontos e ingenuos del Perú, oyó hablar de una república insólita llamada Guairá, con su población venida del Brasil por asedio constante de los bandeirantes esclavistas de Sao Paulo, era un lugar dónde todo funcionaba al revés y que todos habían perdido su capacidad de asombro, juntó a un grupo de paisanos con ciertos recursos monetarios y los convenció para venir a invertir lo recaudado en tan mentada nación guaireña. Sólo tenía que mudar de nombre según acostumbraba al llegar a cada pueblo y lugar y exigían las circunstancias para ganar confianza.
Pronto en Paraguay, Perúrimá fundó un caserío llamado Isla Perú, en un potrero de la compañía de Santa Clara que luego se llamaría Iturbe, luego otra que la bautizó como Ticumperú o La Nueva Picardía que pasaría a la postre denominarse Yegros, y una pintoresca ciudadela en honor a su propio prestigio y el de su contingencia atraída por la rara república, con el nombre de Perulero, geográficamente ubicada en las afueras de Villarrica, capital del Guairá, levantada al pie del cerro Ybytyrusu y sobre un riacho homónimo que corretea la región entre otros arroyuelos de llamativos nombres como Guarapo, Caundy, Bola Cuá, Bobo, Mita’i y Orory.
Una vez que había llegado y se ha rebautizado con el nombre de Perúrimá, comenzó a envolver con su lengua a todos los que tenía a su alrededor y dejó para siempre impregnado el modo de ser rufianesco, imaginero y sabio al mismo tiempo en el ser sui géneris del guaireño.
No dejó un pueblo a salvo donde no haya hecho su fechoría, sin haber cortado con la lengua un retazo de su embuste e imbatible engaño. No pasó en vano por el Paraguay, se dice que dejó también a un hijo llamado Pychâi, que no conoció a su padre pero siguió la tradición de buscavidas como embustero por las campiñas paraguayas y que a su vez tuvo a su propio hijo, conocido como Pychâichî entre los vulgos y que mataba el hambre conchabándose de criado o mandadero en casa de familia, pero también honró a su ancestro Perurimá en su condición de rascayuyos, sobreviviendo al ayuno obligado y a la escasa ración a costa de los ingenuos, crédulos y los poco precavidos habitantes del mentado terruño.
Lamentablemente, Tatakua no fue la excepción, sufrió una sola vez la hazaña embaucadora de Perurimá y su hermano Zonsorimá, “de cuando se transformó en burro por castigo divino”, pero suficiente para no olvidarla nunca y precaverse luego de los otros pícaros herederos que continuaron por todos los pueblos con el negocio de proveerse de lo ajeno, relatando irresistibles cuentos y provocando delirantes casos.
Sin embargo, la batalla dialéctica exigió a la lengua de la conquista su espada más brillante, para lucirla tanto en la verdad de Perogrullo como en la mentira de Perurimá, cara y ceca de la misma moneda que trocaría su miseria en todo el oro y la plata de América en un abrir y cerrar de ojos, lucrando una y otra vez sin parar sobre la sagrada palabra de los nativos y burlando su hospitalidad, desde la llegada de Colón hasta hoy día, al pagarles con los despreciados y despreciables espejuelos de colores.
Abaí, Enero, 2003.-
*Del libro ESPIRIDIÓN Y EL ARTE DE LA MANIPULACIÓN, de G.R.S.

miércoles, 2 de mayo de 2018

Espiridión y el arte de la manipulación


Invitación para la Feria del Libro de Buenos Aires
"ESPIRIDIÓN Y EL ARTE DE LA MANIPULACIÓN",
libro de cuentos y relatos de Gilberto Ramírez Santacruz
Presentación Domingo 6 de mayo a las 18 hs
Multisectorial del Libro - Paraguay
 Ubicación Pabellón Azul Stand 301


(FRAGMENTOS DEL PRÓLOGO):
"El autor, Gilberto Ramírez Santacruz, es poeta y narrador
nacido en la caazapeña Abaí, en 1959, y transterrado
en Buenos Aires. Lleva décadas ahí y la visión capturada
de su país presenta un complejo de rasgos en los
que predomina algo como una irritada nostalgia unido
al deseo impetuoso del cambio sociopolítico y cultural.
Conocedor vivencial de la memoria del pueblo, participe
de sus luchas, extrae de esas dimensiones de la
vida, la motivación, los temas y el andar de su escritura.
Y lo hace con hábil manejo de la gramática de la ficción,
sin desbordar de sus límites autoimpuestos, análogamente
a como lo hace con la gramática de la lengua de la
que sirve con claridad y solvencia.
Ante sus textos estamos frente a un escritor maduro,
consciente de cuanto intenta hacer, con dominio de
sus instrumentos, los cuales le sirven a su propósito y
no, como suele suceder, él a aquellos.
En estos relatos (algunos tienen contextura de ensayos),
cualquiera puede verse reflejado en sus preocupaciones,
en los fragmentos de realidad histórico-social
que vive, en la percepción política de los hechos.
Estos atributos confieren a este libro la calidad de
contribución auténtica al conjunto valioso de la literatura
paraguaya, a la que incorpora una visión experimental
desde una perspectiva específica de su aventura
cotidiana, como lo hace todo escritor verdadero con el
pedazo de mundo, de historia y de proyecto que le ha
tocado en suerte y al que busca trascender en la magia
del lenguaje creador." FRANCISCO PÉREZ-MARICEVICH


martes, 17 de abril de 2018

Poemas descartables y otros baladíes

POEMAS DESCARTABLES Y OTROS BALADÍES*
poema descartable /5
para qué escribir si vamos a retacear los adjetivos
para qué cantar si vamos a mezquinar las gargantas
para qué luchar si vamos a contabilizar los caídos
para qué soñar si despiertos no vamos a realizarlo
para qué mirar si no vamos a ver los entuertos
para qué gritar si lo podemos hacer en silencio
para qué vamos a caminar si vamos a kilometrar los pasos
para qué pensar si vamos a limitar el horizonte
para qué imaginar si vamos a quedarnos en el molde
por qué buscar explicaciones para cada sentimiento
por qué buscar teorías para cada una de las revoluciones
por qué buscar preceptivas para todos los poemas posibles
por qué lógicas para todos los aspectos humanos
por qué buscar sentido a todos los sueños que surgen
por qué buscar silencio si una sonrisa usurpa el corazón
para qué creer si vamos a tener en cuenta lo imposible
para qué hablar si no vamos a subordinar nuestros brazos
para qué vivir si no vamos a morir con los ideales puestos
para qué la cultura si no sirve para repartir los panes
para qué la libertad si no sirve para multiplicar la sonrisa
para qué lo hombres si no sirven para humanizar el planeta
para qué los combatientes que no pueden prescindir de sus fusiles
para qué los revolucionarios victoriosos que no dejan la violencia
para qué los poetas que no son capaces de descartar sus poemas

 *Poemario de G.R.S. publicado en 1995 en forma de papel higiénico y que, al final de cuenta, según sus usuarios o lectores, fue el libro más útil que obró el autor.



martes, 27 de marzo de 2018

La Batalla de Tabapy, Paraguay, 14 de marzo de 1735

EN TABAPY, DURANTE LA REVOLUCIÓN COMUNERA, UN 14 DE MARZO DE 1735, SUFRIÓ EL PUEBLO PARAGUAYO SU PRIMER GENOCIDIO POR MANOS ALEVOSAS TAMBIÉN DE LA "PRIMERA TRIPLE ALIANZA" FORMADA POR EL VIRREY CASTELFUERTE DE LIMA, EL GOBERNADOR MAURICIO ZABALA DE BUENOS AIRES Y LA COMPAÑÍA DE JESÚS, TODOS ELLOS CON SUS EJÉRCITOS AHOGARON EN SANGRE A LOS COMUNEROS Y LA MAYOR PARTE DE LOS HABITANTES DE LA ENTONCES PROVINCIA DEL PARAGUAY. UN DÍA QUE HAYA CONCIENCIA PLENA DE LA SOBERANÍA POPULAR EN PARAGUAY Y EN EL MUNDO, SE RECORDARÁN A LOS COMUNEROS PARAGUAYOS COMO LOS AUTÉNTICOS FORJADORES DE LA SOBERANÍA Y CADA 14 DE MARZO SERÁ FECHA DE CONMEMORACIÓN PARA TODOS LOS PUEBLOS QUE AMAN LA LIBERTAD.

(Fragmentos)*

109. LA BATALLA DE TABAPY. Pero por todo lo visto y oído en el Paraguay hasta entonces, a pesar de todo lo sufrido y llorado en la Provincia por tantos infortunios traídos por los opresores coloniales, lo peor había sido que aún no había llegado a enseñorearse de la heroica Asunción del Común. El virrey de Lima, Marqués de Castelfuerte, ordenó en carácter de urgencia al Gobernador de Buenos Aires, el Mariscal de Campo ascendido al cargo y con encargo a Teniente General Bruno Mauricio de Zabala, en enero de 1735, para que aprontara su Regimiento de dragones y volviera al Paraguay cuanto antes y procediera “a pacificar” de una buena vez la insumisa Provincia, y a castigar con todo rigor, principalmente, a los culpables de la muerte del gobernador Ruyloba y a los caudillos de la pueblada incesante que se entronaron desde hacía tiempo en la Plaza de Armas. De la misma forma, ordenó también a la Compañía de Jesús que dispusiera en las Misiones tantos soldados guaraníes como necesarios para aplastar toda resistencia en Asunción y así devolver potestad al Rey de la Justicia Real y a su cadena de mandos virreinales. A pesar de la irrisoria diferencia en número de combatientes entre los asuncenos y las fuerzas invasoras, debido a serias desavenencias y otras tantas deserciones provocadas por la vacilación del gobernador Domínguez de Ovelar, al permitir que los ex caudillos comuneros y actuales jefes militares como Fernández Montiel, Francisco Cabañas, Antonio Báez y José Luis Bareiro, entre otros, alineados a las fuerzas reales en esa etapa de la lucha para que influyeran sobre los milicianos y lograr en ellos retacear su concurso y aspirar a un indulto prometido por el mariscal de campo Zabala “a todos aquellos que se reformen en lo civil y soltasen las armas”, a esa altura de los acontecimientos ya estaba instalado el gobernador de Buenos Aires con sus fuerzas de cientos de dragones y miles de guaraníes armados en el Fuerte de San Miguel, bajo la protección de las fortalezas misioneras de los jesuitas ubicadas en sus cercanías. Después de concluir su propaganda de pacificador de la Provincia y su campaña intimidatoria a los milicianos que no aceptaban la supuesta amnistía que portaba junto a las armas, el primer engañado que mordió el cebo de la trampa de Zabala fue el propio gobernador Domínguez de Ovelar que prefirió rendirse y salvaguardar su pellejo por encima del Interés Común y antes que honrar como era su deber la consigna comunera de “Vencer o morir” de clara reminiscencia espartana, las fuerzas disminuidas por las grandes deserciones estimuladas por Zabala y traidores acomodaticios de la Causa y escuadrones maltrechos de los comuneros no conformaban más de 236 miembros armados entre cabos, soldados y milicianos dispuestos a todo, que luego dirían los cronistas oficiales y enemigos consuetudinarios que no hubo enfrentamientos en la toma de Asunción, que “todos los combatientes con fama de Común bajaron las armas y levantaron las manos”, aún así decidieron los mejores valientes patriotas del Común enfrentar a la invasión con toda su consecuencia, ofreciendo generosamente una memorable resistencia frente a los más de 200 dragones porteños y más de 8 mil indios armados de las Doctrinas jesuíticas, con las indumentarias de guerra y los pertrechos militares más avanzados, todos ellos expertos en rechazar incursiones y organizar invasiones a territorios ajenos de los españoles y criollos paraguayos como de aldeas de indígenas vecinas, llevando a cabo en estas comunidades nativas sus famosas malocas, aprendidas en carne propia de los bandeirantes, para cazar indios como animales salvajes y llevarlos para su reducción en los más de 34 Pueblos y más de 120 mil neófitos que poseía a su servicio particular la Compañía de Jesús. El nuevo teniente general Mauricio Bruno de Zabala con su poderoso ejército abandonó su asiento personal en una de las Doctrinas y su Real en el Fuerte de San Miguel para cruzar el río Tebicuary y ponerse en marcha para la toma de Asunción, pero primero debió enfrentarse y aplastar a los desbandados pero aguerridos comuneros que izaron heroicos la bandera del Común de la resistencia, más precisamente la bandera enarbolaba en sus manos el comunero de insigne memoria llamado D. Francisco Méndez de Carvajal, y exhibían los combatientes un coraje sin igual en sus avanzadas y embestidas contra enemigos numéricamente muy superiores, 236 milicianos frente a 8 mil sedientos de sangre heroica y comunera, aunque pronto fueron derrotados por la fuerza mayoritaria en la batalla de Tabapy, un día legendario del 14 de marzo de 1735, pero sin perder un ápice de la dignidad como pueblo de estirpe guerrera y como enseñaba Antequera en su proclama: “... y obrad de tal manera que no dejéis a la posteridad la nota infame de cobardes y vamos a vencer o morir en defensa de la patria”.

*Fragmentos de la obra EL GRITO DE ANTEQUERA(Memorial de la Causa Comunera), Editorial Arandurâ, de Gilberto Ramírez Santacruz.

viernes, 23 de febrero de 2018

Mitâ ñembopopo

Mitâ ñembopopo*

Kamba to popo,
kamba jeroky,
to jupi oguejy,
isy to joko.

Kamba kambaton,
kamba kamba hû,
kamba ko betun,
kamba ko karvon.

Kamba kambaton,
kamba kambapu,
kamba to jahu,
oîma latón.

Kamba to popo,
kamba jeroky,
to jupi oguejy,
isy to joko.

Kamba kambaton,
kamba kamba'i
kamba mitâ'i
jeroky popo.

Kamba kambaton,
kamba picha'î,
isype opichâi,
akâ pororo.

Kamba to popo,
kamba jeroky,
to jupi oguejy,
isy to joko.

Kamba kambaton,
ho'a ha opu'â,
oveve mitâ,
oñembopopo.

Kamba kambaton,
kamba kavaju,
opoma katu
henda rredomon.

Kamba to popo,
kamba jeroky,
to jupi oguejy,
isy to joko.


*Versos inspirados en la rica tradición oral del pueblo paraguayo, 
del libro inédito "Poemas de hoy en día" de G.R.S.

jueves, 1 de febrero de 2018

La caña dulce hoy se volvió amarga...!

QUERIDO RAMIRO, CON TU PARTIDA LA "CAÑA AMARGA" 
HOY SABE MÁS AMARGA QUE NUNCA

Caña amarga*

Lluvia.
Como un arcángel enfermo por el tejado.
Tiempo para dormir la sangre.
Entre las manos
la cantarilla agreste con jugo de los
primeros años.
El Arca de Noé sobre un tropel de nubes
saca a lustrar su viejo casco engallado.
Hoy quiero volver a poner la camisa
que me cosió mi madre al revés mientras
estaba soñando.
De Pisadera los carros suben
con rejones de llanto.
Los cañeros de Sulimán
pican con el rejón emplumado.
Lluvia de noche y de día
-muerte por la nariz y los costados-.
Colgajo de poncho podrido
por salamancas de barro.
En Espinillo, quedó un puntero
desnucado.
Por el bañado de Carovení
se rompió el eje de mi carro.
En la fábrica
entro con el turno de las cuatro.
-Tu cañadulce no pesa
una tonelada.
Con los descuentos,
ésta es tu paga.
-Señor, de aquí a dos leguas
tengo que sacar mi boyada.
No queda pasto en casa
y en el camino los pies se me agusanan.
-Eso no es nada; cuando seas hombre,
tendrás una culebra en el pecho
y lombrices en el alma.
-Pero
y si tengo frío...
-Te cubres de barro la espalda.
-Pero
y si tengo hambre...
-Duerme,
que aquí se aguanta.
-Pero
y si me duele todo...
-Escucha al rejón cómo canta.
Lluvia.
Lluvia mansa.
Alivio para el que descansa.
Para el que siembra, bonanza.
Para el cañero
cruz de vidrio sobre el pértigo
de su desesperanza.
Cierra.
Mátame esa ventana.
Esta noche no podré dormir
con esos carros que pasan.
Oye:
No tienen luz, y andan.
Mira:
No tienen fuego, y cantan.

*Poema perteneciente al libro "Zumos" de Ramiro Domínguez.

jueves, 25 de enero de 2018

Un espía de Dios ante el cielo

Un espía de Dios ante el cielo

                                                    en memoria de Nicanor Parra

Dejó atrás Las Cruces
y abandonó Valparaíso
para presentarse al jefe
que preside los cielos 
y hace sombras en la tierra.

Como vino al mundo
y sin hoja de parra
pero con su foja de trabajo
golpeó la puerta del más allá
y presentó su carnet poético.

Fue bien recibido
pero enviado al purgatorio
por incrédulo y agnóstico,
allí comprendió a Maiakovski,
"el poeta es un espía de Dios".

Tuvo que morir Nicanor
para dejar de ser un pequeño dios
y humanizar su abominada vaca sagrada,
pero también tuvo su condena y salvación
gracias a sus geniales artefactos y antipoemas.

                                                              G.R.S.