lunes, 25 de julio de 2016

El Grito de Antequera, en VIII SIMPOSIO INTERNACIONAL DE NARRATOLOGÍA



VIII SIMPOSIO INTERNACIONAL DE NARRATOLOGÍA

“Configuración actual de los campos narratológicos”

Centro de Estudios de Narratología 
Universidad del Salvador (Resolución rectoral 339/16)
Facultad de Filosofía y Letras y Estudios Orientales

Lavalle 1878, CABA.

27, 28 y 29 de julio de 2016

COMISIÓN EJECUTIVA

Daniel Altamiranda
Diana Battaglia
Daniel A. Capano
Claudia T. Pelossi
Diana B. Salem

COMISIÓN ORGANIZADORA

Susana Bonifacio
Adriana Cid
Daniel Del Percio
Zoraida González Arrili


COMISIÓN DE PONENCIAS


Daniel A. Capano
Cristina Featherston
Roxana Gardes de Fernández
Norma Pérez Martín
María Lucía Puppo

Con los auspicios de:

UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura)
Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires (Resolución Nro. RESOL-2016-4877-MCG)
Centro de Literatura Comparada “María Teresa Maiorana”, de la Universidad Católica Argentina
Embajada de la República Federativa de Brasil en la Argentina
Academia Argentina de Letras


PROGRAMA

Miércoles 27

Mañana

9:00 a 10:00
Inscripción y acreditaciones

10:00
Apertura del Simposio a cargo de Alejandra Rosarossa
Palabras de bienvenida por el Presidente del CEN Dr. Daniel Altamiranda
Conferencia de Apertura: “Epistemología aplicada a los estudios narratológicos” por el Dr. Horacio Ruiz (UBA – UNTREF - UNESCO)

Presenta: Adriana Cid

12:00
Homenaje a la Dra. Noemí Ulla a cargo de Susana Bonifacio

Receso
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Tarde

14:30 a 16:15

Comisión 1 (Aula 1): Lecturas narratológicas de textos culturales y literarios

Adachewski, E. (UEPG): "A rainha dos cárceres da Grécia": análise da narrativa como composição literaria.
Orce de Reig, M (UNT), Sánchez, Carolina (CONICET, UNT): “El loro de Flaubert como narración postmoderna”
Limeres Novoa, Fernando (UNED, España): “Discurso narrativo y transposición estética. Literatura, cine y teatro”

Coordina: Sánchez, Carolina

Comisión 2 (Aula 2): Lecturas narratológicas de textos culturales y literarios 

Aparicio, Malvina (USAL. UCA) “El mundo flotante de Kazuo Ishiguro”
Breccia, Silvia (UM): “Alter, Hiroshima, Ego, mon amour”
Cardini, Julieta (UBA): “Los personajes principales en De nuptiis Mercurii et Philologiae, de Marciano Capela: una perspectiva narratológica”

Coordina: Aparicio, Malvina

16:15 a 16:30 Receso
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16:30 a 18:15

Comisión 3 (Aula 1): Imagen y relato: Cine y teatro 

Battaglia, Diana (CEN); “Cuando vuelva a casa voy a ser otro de Mariano Pensotti: la ética de la identidad en una obra postdramática”
Bonifacio, Susana (CEN): “Características del drama contemporáneo en Dínamo de Claudio Tolcachir, Lautaro Perotti y Melisa Hermida”
Salem, Diana (CEN): “Hamelin de Juan Mayorga: en busca de una escenografía verbal y de un espectador activo”

Coordina: Battaglia, Diana

Comisión 4 (Aula 2): Arqueología del pasado: la escritura memorialista 

Espora Vázquez, Santiago (USAL): “Escritura de viajes: un acercamiento al estudio de El arpa y la sombra, de A. Carpentier y a su hipotexto fundamental” 


Gardes de Fernández, Roxana (UCA): “El grito republicano en la hispano-américa del siglo XVIII. Antequera y la metáfora del memorial por Gilberto Ramírez Santacruz”. 


Manríquez, María del Valle (UBA): “El bicentenario y la escritura memorialista”
Del Percio, Daniel (UCA,UP,USAL, CEN): “Narrar las paradojas: los viajes en el tiempo desde una perspectiva narratológica”.

Coordina: Del Percio, Daniel

18:15 a 18:30: Receso
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18:30

Panel (Aula Magna) 

Foster, David William (Arizona State University): “Cuando se acaba el día: Julio´s day, de Gilbert Hernández”
Frugoni de Friszche, Teresita (UBA): “Vínculos y alternativas del discurso de amor”
Santa Cruz, Inés (CEN): “La escena erótica en la novela histórica argentina”

Coordina: Roxana Gardes de Fernández

Jueves 28

9:30 a 10:45

Comisión 5 (Aula 1): Lecturas narratológicas de textos culturales y literarios

Del Solar, Cristina (USAL. ISFD Verbo Divino): “Construcción de la memoria y narratología en 1984 de George Orwell”
Pérez Gras, Laura (USAL): “Los textos fagocitados por El año del desierto de Pedro Mairal”
Sánchez, Carolina (CONICET. UNT): “La construcción del personaje del gaucho bandido en novelas argentinas de la Organización Nacional”

Coordina Pérez Gras, Laura

Comisión 6: (Aula 2): Lecturas narratológicas de textos culturales y literarios. 

Gedra Ruiz Alvarez, Aurora y Ferreira, Fernanda (U. Presbiteriana Mackenzie): “A intermidialidade em Cidade dos sonhos de David Lynch”
Rubio, Raúl (The New School for Public Engagement): “Identidades étnicas y las comunidades LGBTQ: el humor improvisional stand up como narratología de la alteridad latina en los EE. UU.”

Coordina: Gedra Ruiz Alvarez, Aurora

10:45 a 11:00: Receso
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11:00

Panel (Aula Magna)

Literatura erótica dirigida por Daniel Altamiranda 

“La problematización del cuerpo, el género y el discurso en Lo impenetrable de Griselda Gambaro, Amatista de Alicia Steimberg y Ova completa de Susana Thénon”

Intervienen: María Silvina Maciel, Rubén Figueroa, Sandra Sayago y Denise Strugo

Tarde

14:30 a 16:15

Comisión 7 (Aula 1): Imagen y relato: cine y teatro 

Iribe, Nora (U.N. de la Plata): “Macbeth siempre Macbeth: diálogos entre el teatro y el cine”
Cid, Adriana (UCA, USAL, CEN): “Más allá del montaje y del guión; el ‘narrar fílmico’ en La mujer zurda, de Peter Handke”
Sorbille, Martín (U. of Florida): “La focalización familiar y no-familiar en la narratología del cine argentino de la posdictadura”

Coordina: Cid, Adriana

Comisión 8 (Aula 2): Instancias narrativas en los videojuegos y las historietas 

Maison, A (UCA): “¿Vino nuevo en odres viejos? El estudio narratológico de los videojuegos”
Carou, Mariano (USAL - Universitat de Valencia): “En un lugar de la Galia: aproximación narratológica de las aventuras de Asterix “
Radzichewski, Caterina (UCA): “Dialéctica y claroscuro en la transposición fílmica de Rosaura a las diez”

Coordina: Carou, Mariano

16:15 a 16:45: Receso
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16:45

Aula Magna

Presentación del libro de Daniel Alejandro Capano: Campos de la narratología. Teoría y aplicación.

Presentan Diana Salem y Daniel Altamiranda

18:00

Aula Magna
Entrevista al dramaturgo Federico León a cargo de Diana Battaglia

Viernes 29

9:30 a 10:45

Comisión 9: (Aula 1): Lecturas narratológicas de textos culturales y literarios 

Campos, Guadalupe (IIBICRIT. CONICET): “El narrador no fiable en Cantigas de escarnio narrativas”
Lastero, Lucila (U. Nac. de Salta): “La narrativa de Juan Carlos Dávalos. Entre folklore, literatura y alteridad”
Featherston, Cristina (UNLP. FAHCE): “Representaciones de la guerra: dificultades y límites”

Coordina: Featherston, Cristina

Comisión 10: (Aula 2): Arqueología del pasado. La escritura memorialista y Territorialidad: géneros menores 

Di Pietro, M (U. N. De La Plata): “Narrar el pasado: cruces y pasajes entre poesía y novela en dos textos autobiográficos de Grazia Deledda”
Zwanck, Isabel (Fundación Litterae): “Un particular recurso paratextual: la nota al pie de página en Blanco nocturno de Ricardo Piglia”
Tebaldi Gomes, Luis (SUL 21 Midia Eletronica): “A reportagem como narrativa do outro sob o olhar do repórter”
Tebaldi, Neiva (C.U. RITTER dos Reis): “. “Constituição semântica da narrativa: análise de uma crônica-reportagem à luz da Teoria da Argumentação na Língua

Coordina: Zwanck, Isabel

10:45 a 11:00. Receso
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11:00

Aula Magna 

María Rosa Lojo: Una experiencia “Sinigual” texto e imagen en la gestación de un bestiario fantástico por María Rosa Lojo y Leonor Beuter. Presenta Diana Salem

Coordinación: Zoraida González Arrili

Tarde

14:30 a 16:15

Comisión 11: (Aula 1): Arqueología del pasado. La escritura memorialista 

Rosarossa, Alejandra (Xavier College Preparatory, AZ): “E. Galeano. Territorialidad genérica, las mujeres y la palabra en la narratología de la emoción”
Bravo Herrera, Fernanda (UBA - CONICET): “El espacio (auto)biográfico en Giuseppe de Nelson-Gustavo Specchia”
Mayet, Graciela (U.N. de Comahue): “Memoires d´Hadrien, autobiografía ficcional y retrato de una voz”

Coordina: Bravo Herrera, Fernanda

16:15 a 16:30. Receso
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16:30 a 17:30

Aula Magna 

Mesa de Poesía a cargo de María Lucía Puppo

Participan los poetas Daniel Del Percio, Enrique Solinas y Dolores Etchecopar

18:00

Aula Magna

Cierre del Simposio

Conferencias a cargo de:
Daniel Altamiranda (UBA – UCA – IES 1 y 2) “Experimentos gráficos y verbales en la narrativa hispánica de principios de siglo XXI”
Daniel Capano (UBA, UCA, CEN): “Literatura expandida: Marienbad Eléctrico de Enrique Vila Matas”.

lunes, 18 de julio de 2016

¡Enamorarse, un Eco batiente del auténtico Umberto!

CONTRATAPA, página/12, sabado 16 d ejulio de 2016

Enamorarse






 Por Noé Jitrik

 “¿Acaso los ginecólogos no se enamoran?”
Después de un conjunto de ceremonias que podemos llamar académicas en un lugar de Castilla, de cuyo nombre puedo acordarme, un encuentro sobre la relación que podría existir entre Borges y Umberto Eco, y que culminó, o empezó, con la entrega de un Doctorado Honoris Causa, a Eco, no a Borges, todo el conjunto convocado se desplazó a Madrid.
Vale la pena decir algo sobre lo que pasó en la ciudad de Almagro, pleno territorio del Quijote: los que tenían que hablar hablaron y el objeto, o sea Eco, sentado en primera fila, atento a todos, anotaba.
Por fin, para cerrar, no sólo se refirió, sin nombrar a los que habían hablado, a ideas y conceptos que habían aparecido sino que hizo derroche de inteligencia y elegancia, acorde con su manera de desplazarse por los patios del viejo hotel en el que celebrábamos un oportuno y feliz encuentro entre dos escritores que habían trazado fuertes marcas en la literatura del Siglo XX: siempre rodeado, esgrimía un cigarrillo sin llevarlo a la boca, como esperando que los demás acompañaran el giro que le imprimía a su voluminoso cuerpo, buscando algo que no estaba entre quienes lo rodeaban. Discrepé, sin decirlo, con un concepto: él radicaba ese fenómeno tan particular de toda empresa literaria que es la llamada “intertextualidad” en la lectura, el lugar en el que puede descubrirse otros textos encubiertos en el que está frente a los ojos, no lo discuto, pero omitió el hecho de que actúa secretamente en la escritura; y digo “secretamente” porque la escritura que se ejecuta convoca sin decidirlo ni formularlo saberes que provienen de otros textos.
Podría evocar la presencia quijotesca en esa árida región pero no viene al caso, y como eso, muchas otras cosas en ese breve viaje. Pero sí, casi cinematográficamente, la escena de la entrega del mencionado doctorado. Castillo de Calatrava emplazado en lo alto de una colina, casi totalmente en ruinas, menos un enorme atrio salvado de la destrucción: todas las corporaciones universitarias con sus atuendos, la obvia pero siempre encantadora “Fiesta Académica” de Brahms, Eco con toga y birrete, emitiendo una conferencia sobre uno o varios textos medievales, espléndida erudición, clara sobriedad y sensibilidad retórica y crítica, una lección notable, una voz que cubría ese espacio cargado de derrotas inmemoriales con una irrecusable convicción. No sólo tenía sentido su protagonismo y su sereno fervor sino una fe en la palabra y en la literatura que nos confirmaba, creo, a todos.
Apunté, al comienzo, que nos fuimos a Madrid donde Eco hablaría otra vez antes de partir. Y en este punto está lo que desencadenó esta evocación. Frente a un auditorio lleno, hay que recordar que este encuentro fue posterior a El nombre de la rosa, más determinante para la asistencia que sus trabajos sobre semiótica, sedujo, hizo que los legos que estaban allí creyeran que la crítica literaria era algo muy importante aunque, sin duda, olvidaran de inmediato lo que esa práctica podía implicar para sus vidas. Sin embargo, un audaz se irguió cuando vino el inevitable “preguntas del público” y, casi desafiante, regurgitó el viejo lugar común: la crítica despedaza un texto, le quita emoción, en definitiva lo mata. Estocada mortal, el público calló y todos pensamos en cómo saldría Eco de tan dramática cuestión. Pues con una comparación: “¿Acaso los ginecólogos no se enamoran?”
Al cabo de los años –ese episodio fue en 1997– la frase me regresa no para festejar la salida sino porque creo que encierra muchas cosas. ¿Por qué un ginecólogo? ¿Acaso tiene que ver con un crítico literario, se parecen en algo las respectivas operaciones? Se diría que no y aun que parece absurdo preguntarlo pero como todo en la vida se parece no estaría demás poner los dos términos uno al lado del otro y tener un criterio para diferenciarlos o asemejarlos, hay que ver.
El crítico se vincula con una totalidad, un texto o una tendencia o una obra, y trata de determinar no sólo en qué consiste sino, y sobre todo, qué significa; el ginecólogo, por el contrario, aunque conoce el todo se ocupa sólo de una parte, de una especificidad que no necesita explicar, porque ya sabe en qué consiste pero en la que trata de determinar lo que le ocurre, algo semejante a la significación que busca, o debe buscar, el crítico. En ambos casos se persigue una diferencia pero cuando se dice que “el ginecólogo también se enamora” se quiere decir que no se queda en la parte sino que se aparta de ella para relacionarse con un todo, el “hecho” mujer, lo mismo que cualquiera que carece de esa competencia.
Lo que me hace derivar de estas comparaciones un tanto extravagantes es la palabra “diferencia”, particularmente pertinente en cuanto a la operación del ginecólogo: esa parte, diferente, es la que define el ser de la mujer y establece una diferencia en otro nivel, más global, me refiero al hombre. Sin embargo, quitando la parte o las partes, en nada difieren hombre y mujer: ambos tienen corazón, cerebro, hígado, piernas y manos, iguales funciones, el mismo lenguaje, las mismas enfermedades, las mismas comidas, iguales capacidades. Esto quiere decir que también son semejantes lo cual crea una dialéctica que es el origen de malentendidos y de innumerables situaciones, algunas felices, otras trágicas o insoportables.
Ese cruce, entre diferencia y semejanza, me parece que explica muchas cosas, no sólo en la relación con las “cosas”, lo cual sería el inagotable tema de cuál es el punto de partida de todo conocimiento, sino entre mujeres y hombres y a la inversa. Tema siempre apasionante, siempre objeto de controversia. Bernard Shaw decía que esa guerra entre mujeres y hombres, remotamente emprendida, no va a terminar jamás: los hombres, se dice y hay jurisprudencia al respecto, comprenden poco a las mujeres, no comprenden del todo cómo razonan, casi no comprenden lo que quieren, Freud mismo se hacía la pregunta; en ocasiones, esa incomprensión, que se traduce por una permanente sorpresa, deriva en desprecio y hasta en crimen, los hombres no aguantan no comprender; las mujeres, se dice y hay mucha sabiduría acumulada, suelen estar más allá, comprenden lo que los hombres quieren y sobre todo lo que ellas mismas quieren y esa comprensión es uno de los factores principales del atractivo que tienen y de la sorpresa que provocan.
¿Adónde voy con estas obvias constataciones? No solamente a la sorpresa que causa la diferencia, ese núcleo duro que ni hombres ni mujeres comprenden, aunque ellas en general comprenden un poco más, cuando deben comprender al otro. Esa sorpresa neutraliza la acción de la semejanza lo cual no sólo se manifiesta en el terreno de las relaciones individuales sino también en el político, con sólo mencionar ciertas conquistas del feminismo el punto se puede comprender muy bien: el voto femenino tardíamente sancionado, el trabajo doméstico penosamente reconocido, el porcentaje en las representaciones políticas a duras penas admitido, la diferencia salarial, la potestad, y tantos otros asuntos que si bien apuntan a un equilibrio en el ámbito social excluyen los sórdidos dramas de los femicidios, puro terror de la diferencia, pura suspensión de la semejanza.
En la frase de Umberto Eco está una respuesta: el enamoramiento traza la más alta figura de la armonía entre ambas tensiones. Hay quienes se entregan, quienes se resisten a entregarse. Entre ambos un abismo toma forma y en él patalean las más tenebrosas figuras de la discriminación, la sumisión, la esclavitud y el asesinato. En cambio, cuando se tocan y se intersectan brotan las figuras más dignas de la raza humana: la gentileza, el cuidado, la escucha, el intercambio, la mirada y, sobre todo, como soberana, la conversación, esa infinitud que le confiere sentido a la vida misma, para ginecólogos, críticos, políticos, curas y rústicos en general.

miércoles, 29 de junio de 2016

Una manera de cantar

             Una manera de cantar*

El silencio tiene su manera de cantar
como el camino que canta por sus huellas
y a veces llora por la ausencia de caminantes,
pero siempre sostiene su canto contra el grito
e intimida elocuente a la palabra que se atreve.

El silencio tiene su manera de cantar
a menudo sucede que el silencio no es salud,
pero hay palabras capaces de enfermar
o se estrellan brutales en su rostro
como cascotes tirados por niños traviesos.

El silencio tiene su manera de cantar
y canta como un pájaro desplumado
que no puede volar pero no deja de cantar,
el silencio sólo pide no ser interrumpido
cuando la palabra no es superior a su canto.

El silencio tiene su manera de cantar
como el mejor canto que de silencios está lleno. 




* Versos pertenecientes al libro "Poemas de hoy en día", de G.R.S.

martes, 14 de junio de 2016

Borges no se rinde

el bastón del ciego*

a j. l. borges


aún me suena tu voz contestando el teléfono
y retumba también el golpeteo de tu bastón
marcando las sílabas a los versos en guaraní
que me hacías recitar escolarmente
como una condición sine qua non
para la entrevista o el reportaje encargado
y tu descendencia de sanabria y trejo
y de una dulce india y martínez de irala



aún me golpea tu cansina voz entrecortada
y tu casa en la calle maipú de barrio norte
y tus ojos ligeros buscando algo en el infinito
y tus oídos sabios encontrando todo a su alrededor
y parecías con tu traje un desvaído gentleman
pero venerable anciano como el oráculo tiresias
con la lengua precisa y sangrienta de asterión
refugiado en su laberinto con su musa predilecta



(borges decía que el universo es producto de un sueño
y que todos somos eslabones de una cadena de sueños
y si morimos es porque han dejado de soñarnos
borges decía también que la soledad es irremediable
cada hombre es apenas un punto en el gran círculo
todos conformamos la redondez de la figura
dios viene a ser la línea imaginaria que une a los puntos)



aún se esparce en mi memoria lo que me decías
al escuchar la sonoridad del guaraní
que nada tenía que ver con la música de hölderlin

que de ninguna manera parecía la melodía de novalis
ni con los versos líricos soñados por coleridge
ni el ruiseñor celestial e imperecedero de keats
pero sí trasuntaba el movimiento terráqueo de galileo
sí el concierto de la gran armonía de newton
y por qué no el eco remoto del cataclismo universal









www.cervantesvirtual.com
(descalzo sobre el asfalto y otros poemas, de gilberto ramírez santacruz)


miércoles, 8 de junio de 2016

Eduardo Alvarez Tuñón, el doble de riesgo de la poesía

página/12, MIÉRCOLES, 8 DE JUNIO DE 2016
LITERATURA › EDUARDO ALVAREZ TUÑON Y SU NOVELA LA MUJER Y EL ESPEJO

“Me inspiro en historias reales que recreo desde lo poético”

No es solo poeta y escritor, sino también fiscal general, un trabajo que lo puso en contacto con más de una historia digna de ser narrada. Lo que cuenta en su nuevo y extraordinario libro, precisamente, viene de la realidad pero parece ficción.




 Por Silvina Friera

“Cuando nos enamoramos, los hombres amamos siempre igual. Les escribiríamos las mismas dedicatorias a las mujeres...”(Imagen:Guadalupe Lombardo)


El arrebato por devorar una novela no depende tanto del apetito del lector, sino del demiurgo que mueve con sigilo las piezas de una trama que presagia un mundo en extinción. “Actuar es siempre una forma de engañar”. Eso cree la doble de riesgo Adela Rodríguez, una réplica exacta de Aída del Carril –famosa actriz de Hollywood de la década del 40–, de visita en Buenos Aires, en el living de una casa del barrio de Almagro que deviene un gran escenario. Como si el guionista se burlara de las frágiles criaturas duplicadas, Adela representa a la diva mexicana a pedido del poeta argentino Martín Galdós, exiliado político que regresa por unos días al país. El necesita que sus hermanas –Carmen y Amalia– sigan creyendo que está en pareja con la diva mexicana y no con su doble de riesgo. Qué extraño y perturbador resulta el patrimonio de parecerse a otro. “A veces pienso que los dobles somos producto de un olvido de Dios, que repite lo que había hecho, sin darse cuenta”, dice Joaquín, el doble de Clark Gable, una especie de maestro de iniciación de Adela, en la excepcional La mujer y el espejo (Libros del Zorzal) del poeta y narrador Eduardo Alvarez Tuñón.

“Todo lo que escribo es verdad. Yo me inspiro en historias reales que recreo desde un punto de vista poético porque vengo de la poesía”, revela Álvarez Tuñón a Página/12. “Mi tío, Raúl González Tuñón, muy buen poeta y un comunista visceral, honesto y utópico, en una de esas vueltas por América, después de la Guerra Civil Española, empieza a salir con una gran actriz mexicana del cine de Hollywood de los años 40: Dolores del Río. Mi tío vive con ella una relación bastante intensa, unos seis meses. Él se subyuga con la belleza de Dolores, pero se decepciona por su superficialidad. Al poco tiempo rompe con ella porque no soporta ese ambiente. Lo que ocurre es que mi tío está en una estación de tren y la ve con un tapadito, un bolsito, y se acerca y le dice: ‘Dolores, yo no quiero quedar mal con vos…’ Ella le dice: ‘discúlpeme, entiendo que se confunda, yo sé quién es usted, yo soy la doble de riesgo de Dolores del Río, soy Soledad Rodríguez’. Lo maravilloso es el grado de igualdad tan intenso como para confundirla con una mujer con la cual vivió. Mi tío habla con la doble de riesgo, una chica humilde y más profunda, que tenía un poco más de contacto con la poesía, y empieza a salir con la doble. Y después se va a vivir con ella. Yo tenía 17 años cuando me contó la historia. Me acuerdo que me dijo algo que me impactó: ‘eran iguales; la voz era tenuemente diferente’”.

La textura de la realidad simula una gran invención. “Mi tío que era un hombre valiente, un perseguido político, un tipo que había estado en las Brigadas Internacionales, un hombre que estuvo en el frente de la Guerra Civil Española, teme contarle a las hermanas la historia... Tal vez no haya nada con más moralina que la izquierda tradicional argentina, los socialistas, los viejos comunistas. No hay que olvidarse que algunos viejos comunistas llegaron a estar en contra del aborto”, recuerda el escritor. “Entonces le pide a la doble de riesgo de Dolores del Río que la reemplace en el living de una casa del barrio de Almagro. La doble acepta y viene a Buenos Aires… La adolescente que aparece en ese living de la novela es mi mamá. La doble le cuenta la verdad sólo a mi mamá para que no se enteren las hermanas de mi tío. Mi mamá queda tan seducida con la doble que le puso a mi hermana Soledad. Mi tío no les temía a los fascistas en España y sí a las hermanas en Almagro. Los hombres somos cobardes con los afectos. Los hombres no nos divorciamos, tratamos de que las mujeres nos echen. En la novela, a Adela le llega una carta que dice ‘mudóse’. Martín ni si siquiera se atreve a romper con ella; usa la lejanía como forma de huir”.
–Más allá de la crítica al género masculino, la novela también arroja un interrogante: ¿En qué consiste el amor para los hombres? ¿De qué se enamoran cuando se enamoran?

–Cuando nos enamoramos, los hombres amamos siempre igual. Les escribiríamos las mismas dedicatorias a las mujeres, usaríamos las mismas frases. El amor es una religión donde Dios es siempre el mismo. Martín le escribe a las dos casi la misma dedicatoria. (Jorge Luis) Borges lo dice en el poema “El amenazado”: “Es el amor (…) la hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única”. ¿Qué amamos de una mujer cuando nos enamoramos? “Dormidas son iguales”, dice Martín en la novela. Dejo flotando qué hace un poeta ante la belleza absoluta.
–¿Investigó sobre el mundo de los dobles de riesgo para escribir la novela?

–Sí, es un mundo fascinante porque viven de parecerse a otros. El universo cuida a esos otros, pero a ellos los considera descartables. Los dobles de riesgo se reunían en un bar de México y tenían dos miedos: que el actor dejara de trabajar y que envejecieran distinto. Para no envejecer distinto trataban de imitar la vida de los artistas. Pero hay cosas que no se pueden imitar: la muerte, los dolores, los divorcios, la paternidad, las alegrías y las tristezas que marcan un rostro. Me interesa esa pequeña distracción del universo de Dios que hace a dos seres iguales en el mismo mundo. Los dobles no pueden hablar, pero en la novela Adela tiene por primera vez la representación de una escena donde sí puede hablar. Pero no en un teatro, sino en el living de una casa de Almagro. Me interesan las historias de los seres que se repiten.
–¿El doble de riesgo de Clark Gable y el reencuentro entre Aída del Carril y Adela Rodríguez, hacia el final de la novela, muchos años después, son las principales invenciones de su cosecha?

–Sí. Me gustó que dos mujeres unidas por un intenso parecido físico se reencuentren para ver cómo envejeció cada una. Envejecieron igual y para las dos Martín Galdós es una figura olvidada. Aída del Carril dice que la belleza siempre es indiferente al que la admira. La literatura es una forma de mirar; me parece que a las historias reales hay que tratar de sacarles, desde la poesía, todas las facetas posibles. Me gusta mucho un capítulo en el que Aída se confiesa con Adela y se da cuenta de que es tan parecida a su doble que no la puede despreciar. La doble también tiene algunas cosas de Aída del Carril: Buenos Aires no le gusta mucho porque no la reconocen. Hay otro detalle que no sé si quedó tan claro en la novela. Queda en el aire si Adela no sale con Martín Galdós como una forma de seguir pareciéndose a Aída del Carril… En un momento Joaquín, el doble de Clark Gable, le dice que por el temor de no parecerse le puede copiar la vida. Pero esto tiene un límite… (risas).
–Una cuestión que tiene mucha importancia es el paso del tiempo y cómo cambió el cine en pocos años, ¿no?

–Sí, el cine empezó a ser el cine existencialista, el cine dentro de la habitación y no el cine hollywoodense de grandes historias que pueden ser contadas. No me gustan los libros que no se sabe cómo empiezan o cómo terminan, esa cosa tan ininteligible del tipo “yo no escribo historias, escribo textos”. Me gusta el narrador de Las mil y una noches, el confabulador nocturno, el tipo que empieza con “había una vez…” Me gusta la seducción de la narrativa pura, pero trato de no alejarla de la poesía. La poesía es un poco la Cenicienta de las artes por culpa de los poetas que escriben poemas crípticos para otros poetas. Yo trato de escribir historias que puedan ser interesantes, introduciéndole algo de la poesía. Esa es mi propuesta como narrador: que la gente llegue a la poesía, pero no bajo la forma de la poesía. No me gusta la absoluta ficción, aunque respeto a muchos que la hacen, como Marcelo Cohen o Borges mismo, salvando las distancias. Me gusta la literatura como una forma de mirada de lo que es real.
–¿Qué le interesa de esa forma de mirar?

–El mundo ya está inventado, yo lo voy a mirar. Francis Bacon decía: “Contempla el mundo y serás artista”. Yo prefiero contemplar el mundo y escribirlo.
–En La mujer y el espejo se cuenta que Adela Rodríguez leyó los poemas de Tuñón de una antología. ¿Es cierto?

–Sí. Lo había leído más la doble de riesgo que Aída del Carril. Adela era huérfana y muy humilde, por eso ella se relaciona con mi madre. Uno de los hermanos de Raúl González Tuñón en 1924 embaraza a una chica de la cuadra. ¿Cómo reacciona la familia? Le hace tener el bebé, a los tres días se la entregan a las hermanas de mi tío y se mudan. Mi mamá nunca vio a su madre y yo nunca supe quién era mi abuela materna. En ese momento en que mi mamá conoció a la doble de riesgo de Dolores del Río estaba empezando a noviar con mi papá, Mirko Alvarez, un actor de teatro independiente del grupo de Pepe Soriano y Héctor Alterio, que murió muy joven de un aneurisma.
–Uno de los temas de la novela tiene que ver con los mundos perdidos. ¿Qué implican estas pérdidas?

–Hay una melancolía por los reinos que desaparecen y que va a ser dificilísimo de explicar a los que vienen: el mundo de la pasión política, el mundo de los dobles, la valorización de la poesía, el cine de historias y las personas que dejaron de ser necesarios para el mundo. Martín en un momento de la novela está en el cine viendo una película de Aída del Carril y se da cuenta de que en los créditos no figura el nombre de Adela Rodríguez, no figura la doble. Lo que ha dejado de ser necesario para el mundo lo miramos con nostalgia; pero en un momento también morirá la nostalgia y nadie sabrá de qué hablamos. Tiene algo de elegía por lo que se ha perdido. Cuando las dos se encuentran viejas, Aída dice que son como las viejas ciudades europeas: “tenemos calles que ya nadie recorre y son bellísimas”.
–¿Qué otras historias reales alimentaron sus novelas o cuentos?

– Yo soy fiscal general ante la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. Una vez me llamó un juez de Córdoba para consultarme por un expediente que me maravilló tanto que después escribí una novela, El desencuentro. La historia es de dos hermanos que tienen una hermana menor que nace obesa, diabética y sin división de paredes en el corazón, con muy poca expectativa de vida. Cuando los padres mueren, los hermanos la empiezan a cuidar. Ellos la hacen estudiar piano, francés, inglés; viven para la hermana. En un examen médico surge que a la hermana le queda un año y medio de vida. Los hermanos se reúnen y uno dice que ella no puede morir sin conocer el amor, sin enamorarse de alguien. Como ellos conocían a un chico muy culto que trabajaba en un aserradero, lo llamaron y le contaron lo que querían: “Queremos que la vayas a ver, que la enamores. Nosotros te pagamos y te pedimos silencio absoluto y que no salgas con nadie del pueblo”. El tipo aceptó y empezó a hacer de novio, hasta que la gorda muere. El tipo va al velorio, llora desconsoladamente y después le manda un telegrama a los empleadores: “Atento a la extinción del contrato de trabajo por muerte del objeto, intimo las indemnizaciones”. Los hermanos se presentaron en el juicio y dijeron: “Nosotros lo contratamos para que hiciera de novio, cumplió, hizo feliz a nuestra hermana, pero creemos que no tenemos que indemnizarlo. Él ya sabía, le hemos pagado todo”. Se falló a favor de los hermanos; no había que indemnizarlo. En la novela cuento la historia con una diferencia. Él se va enamorando de la gorda porque ella es profunda, sutil, distinta de todas las mujeres, pero la gorda se va dando cuenta de que a él le pagan. Él se va enamorando mientras ella se va decepcionando.
–Su trabajo como fiscal y los expedientes que lee deben ser un posible manantial de historias, ¿no?

–A veces sí, como el cuento “La suprema ayuda” en el libro Armas blancas. Cuatro obreros de la construcción, amigos de toda la vida, que siempre trabajaron juntos, llegan una mañana de invierno muy fría a una obra en Núñez y uno de ellos tiene un vahído y cae muerto. Lo tocan, lo sienten muy frío, ¿qué hacen? Lo suben y lo tiran para aparezca como un accidente de trabajo y la mujer pueda cobrar la indemnización. Me llega un juicio por accidente de trabajo, lo entro a ver y la autopsia dice: “lipotimia seguida de muerte”… No estaba muerto; lo mataron, lo tiraron vivo. Yo escribo el cuento y cuando lo tiran él grita y ellos se desesperan porque se dan cuenta de que lo mataron. ¿Qué me interesa de este cuento? Que lo quisieron ayudar. La tragedia es que son todos personajes buenos que unidos hacen un mal…
Durante el lento itinerario del silencio, esos segundos en que la tragedia es como un eco afónico, las manos de Álvarez Tuñón vuelven sobre la tapa del extraordinario libro de ensayos de la escritora estadounidense Cynthia Ozick, Metáfora y memoria, que estaba leyendo antes de comenzar la entrevista con este diario. “Un día fui a verlo a Borges, le llevé unos poemas; él era muy generoso y recibía a todo el mundo. En un momento no sé cómo llegamos a hablar de finales. Quizá porque le comenté que no podía terminar un cuento que estaba escribiendo. ‘Esto no es un tema de los escritores, esto también le pasa a Dios, que no sabe hacer finales”, me dijo. “Dios no sabe terminar las historias, a veces las termina antes o después. Así que no se preocupe, usted comparte una cualidad con Dios’. Muy bueno, ¿no? Borges era un genio”.

martes, 7 de junio de 2016

7 de junio: Crónica del primer cronista

El primer cronista

El bravo primitivo regresa herido de la caza,
luce victorioso su presa obtenida para el día;
la noticia produce gran jolgorio en los  tribales
y convocan al festín con el turú o cuerno sonoro.

Otro prende fuego haciendo chispear las piedras,
se forma una ronda alrededor de la fogata,
el hombre dolorido se pone de pie y narra su hazaña,
cuenta lo ocurrido con pocas palabras y muchos gestos.

La jornada cambia de signo con la ración del día ganada,
la comida une a los miembros y los dispersa el hambre;
con la saciedad merma la agresión y crece el habla,
se hizo hábito en el cazador ufanarse de su hazaña.

Sin saber el cazador se convierte en un cronista
e inaugura el primer noticiero de su comunidad.


lunes, 30 de mayo de 2016

Oda a las bellas letras

      oda a las bellas letras*

la imponente A de tus piernas
generosamente abiertas
y clavadas en la profundidad de la tierra
encaminan a mi corazón
a su soñado arco de triunfo

la turgencia y enhiesta B de tus pechos
se disimula cambiando de posición
por instinto de sobrevivencia
contra furtivos mamadores de belleza
y lactantes edipos trasnochados

la sensual C del pabellón de tus oídos
atrae todos los susurros y murmuraciones
surgidos  de mis labios entumecidos
de tanto celebrar tu adjetivada beldad
y sustantiva voluptuosidad de musa

la estirada M ciñó tus ojos de pestañas
y en cuya sombra tu mirada refulge
para provocar el origen de mi universo
generando un sistema de soles y estrellas
que perdurará por todo el tiempo que me mires

la ondulante y perfecta O de  tu boca
se ensancha como un río al sonreírme
o se frunce como una rosa viva al besarme
para formar luego la redondez de mi alegría
y encerrarme la felicidad en un cofre secreto

la fecunda D de tu ombligo por explotar
alguna vez fue planicie apacible
por donde retozó el potro de mi pasión
y aplacó el redomón su furia vital
y eternizar un oasis en la fuente de tu cuerpo
*Del libro inédito Poemas de hoy en día de Gilberto Ramírez Santacruz.