miércoles, 10 de febrero de 2016

¡Perurimá y la ansiedad del capitalista!

De cuando Perurimá vendió
su lechuza como loro*
“Pe gua'i ha pe gua'a
akóiva ikû jere porâ.
(El guaireño como el loro
suelen ser de pico de oro.)
Refrán popular

Ocurrió que un día Perurimá andaba más necesitado que nunca, ya había mal vendido todos sus enseres y utensilios para sobrevivir a su crónica miseria. Sólo le había quedado una vieja lechuza que, después de cazar algunas lauchas de albañal por la noche, dormía exhausta durante el día sobre su letrina. Pero como buen pícaro que era Perú y protocapitalista, digno representante de la antigua picardía que constituye el antecedente más lejano del capitalismo propiamente dicho, a la hora de sacar provecho y hacer negocios con su alquimia y embuste todo lo convertía en oro y plata.
De pronto escucha un pregón que rompía el silencio de la siesta pueblerina: “compro loro hablador”, “compro loro hablador”, pasaba vociferando el comprador, especificando que no aceptaba de cualquier especie sino el loro proclive al habla y que goce de buena salud.
Una chispa en el cerebro le estalló a Perú y salió al paso del hombre que arrastraba una jaula con ruedas donde iba juntando los loros.
— Pase a la vuelta, tengo un buen loro hablador para vender —dijo el pícaro ruin e indicó con señas que su papagayo andaba entre los naranjos del patio y lo prepararía en un rato para entregar.
— ¿Seguro está Ud. que habla su loro?. Porque sólo quiero loro hablador, porque hay muchas otras especies como el “tû'i” o cotorro, el “maracaná”, el “gua’a”, el “arapacha”, el “arará” o guacamayo y el papagayo común que son todos muy parecidos unos a otros, pero sólo alborotan, graznan y gritan sin hablar nunca —advirtió el comprador.
— El mío se llama luego “Pico de oro” por lo bien que habla, además, usted sabe, a buen entendedor poca palabra —contestó Perurimá y cerró trato en el momento, dando por concluida la negociación.
— Como no, pasaré en cuestión de una hora —contestó el hombre que ya llevaba en su jaulón varios ejemplares de cotorros adquiridos.
Perurimá sorprendió a la lechuza en su sueño más profundo y se agenció para teñirla de un intenso verde, con algunas plumas pintadas de rojo y amarillo, otros plumones, de blanco, y lustró su pico con aceite. Para asemejar más al loro, le recortó las pestañas y desaliñó un poco las patas y pezuñas que en un loro son feas sin comparación.
Pasada la hora, volvió el hombre y adquirió de gusto a Perú su mentado loro hablador que pronto se confundió con los otros que embarullaban en la jaula. Contento el comprador se marchó pero más contento quedó Perú con el dinero que le salvó el día, demostrando como siempre que todo puede ser negocio siempre que no se pille el embuste, porque sino no es negocio, sólo robo. De ahí que el ilustre pensador y genial escritor Rafael Barrett tenía mucha razón al escribir: “El ladrón es un capitalista ansioso.”
El asunto de este negocio terminó de la mejor manera para Perú, un itoso energúmeno que ha hecho escuela e imitado por siglos en el Paraguay, cuando otro día volvió el comprador al pueblo y pregonaba otra vez: “compro loro hablador”, “compro loro hablador”.
Pasaba el hombre frente a la casucha de Perurimá y pareció que nada extraño tenía contra él, por lo visto no se había dado cuenta del engaño sufrido, no conforme con la estafa el pícaro muy suelto de cuerpo lo interrogó, a sabiendas siempre de que nada tiene para perder pero todo por ganar en cualquier ocasión:
— Que tal mi amigo, cómo resultó el loro que le vendí, ya habla bien? —preguntó muy sonriente Perú y audaz para recibir cualquier respuesta, sin posibilidad alguna de que le afecte nada por su acostumbrada insolencia e insolvencia.
— Aún no habla, pero se le nota en la mirada que presta mucha atención en el aprendizaje...! —contestó el comprador de loros sin percatarse de la chanza y engañifa de que fue objeto por el inefable Perurimá.
Octubre, 2005.

*Relato extraído del libro inédito "Espiridión y el arte de la manipulación", de Gilberto Ramírez Santacruz, con ilustración de "El vendedor de loros", óleo de Rufino Cardozo.

viernes, 29 de enero de 2016

"ESTUDIOS", Revista Cultural del Paraguay

Presentan Revista Cultural “Estudios”

En Asunción, en el local de la Biblioteca Nacional (De las Residentas casi Perú), hoy a las 19:00 se realizará el lanzamiento del segundo ejemplar de la revista cultural “Estudios”, bajo la dirección de Luis María Martínez.
En esta edición, la revista cuenta con poemas y un apartado dedicado al escritor Rafael Barrett, que recoge uno de sus artículos, poesías dedicadas a sus hijos Alex y Soledad, así como un extracto de una publicación de El Tiempo, que data del año 1912.
En la revista también se transcribe “El porqué de una incógnita. La Literatura en el Paraguay”, de Juan Bautista Rivarola
Matto, y se presenta un análisis acerca de “El modelo ideal para el siglo XXI: la universidad de investigación”, realizado por el Dr. Antonio L. Cubilla.
La publicación consta de unas 32 páginas y se comercializará a Gs.10.000.

FUENTE: WWW.ABC.COM.PY

martes, 26 de enero de 2016

¡Menú del día: Baudelaire al corazón desnudo...!

diario pagina/12, MARTES, 26 DE ENERO DE 2016
 PUBLICAN MI CORAZON AL DESNUDO Y OTROS ESCRITOS INTIMOS, DE CHARLES BAUDELAIRE.“Lo creado por el espíritu está más vivo que la materia”, sentencia Baudelaire en el libro.La mayor provocación del poeta maldito

El texto más visceral del autor de Las flores del mal surgió de “el goce de aceptar un desafío literario”, asegura Alan Pauls, que tradujo y prologó la edición de Universidad Diego Portales. La publicación original había sido en 1887, en las Obras póstumas.




















Por Silvina Friera


“La cámara secreta del alma”, de Charles Baudelaire (1821-1867), balbucea el derecho a contradecirse para importunar a las almas bienpensantes. Quizá sea la mayor provocación del poeta francés, más que el cotilleo sobre su vida desordenada, el consumo de hachís y sus relaciones con prostitutas que escandalizaron al París de su época. Despiadado, irritante, sarcástico, colérico, insoportablemente vivo y tan moderno como cuando despotricaba contra sus enemigos declarados –el progreso, la prensa, los críticos y los comerciantes, entre otros blancos sobre los que descargaba la furia de su voz estridente y enfática–; todo esto suscita la lectura de los fragmentos excepcionalmente incómodos, caprichosos e inacabados de Mi corazón al desnudo y otros escritos íntimos, con traducción y prólogo de Alan Pauls, publicado por Ediciones Universidad Diego Portales. Pauls recuerda que el texto “más visceral” del autor de Las flores del mal respondió “al goce de aceptar un desafío literario” en nombre de la poética de Edgar Allan Poe, de quien Baudelaire fue traductor e introductor en Francia.
Baudelaire fue un lector devoto de las Marginalia, recopilación de notas y apuntes de lectura en los que creía ver “la cámara secreta del alma” de Poe. La marginalia 194 dice: “Si un hombre ambicioso quisiera revolucionar de una vez el mundo universal del pensamiento, la opinión y el sentimiento humanos, esta es su oportunidad (...) Todo lo que tiene que hacer es escribir y publicar un libro muy pequeño cuyo título debería ser simple, unas pocas palabras desnudas: My heart laid bare”. El intrépido proyecto de libro del poeta francés se transformó en su verdadera pasión. “Será un libro de rencores. Por supuesto, respetaré a mi madre y aun a mi padrastro. Pero contando mi educación, el modo en que se modelaron mis ideas y sentimientos, quiero hacer sentir que me siento como un extranjero en el mundo y sus cultos. Descargaré sobre Francia todo mi talento para la impertinencia. Necesito venganza como un hombre cansado necesita un baño”, confesó el poeta maldito.
Mi corazón al desnudo –que incluye “Cohetes”, “Mi corazón al desnudo”, “Años de Bruselas”, “Notas íntimas” y “El pintor de la vida moderna”– se publicó en 1887 en las Obras póstumas, veinte años después de la muerte del poeta. Pauls advierte que el libro defrauda las leyes del diario íntimo. “Lo que hace Baudelaire con la escritura de la intimidad (y con la forma del libro, y con la lengua) es tan poderoso, agresivo y soberano como lo que hará décadas más tarde Louis-Ferdinand Céline, otro apache intragable, otro provocador, otro artista de la demolición. Habría que decir más bien exabruptos o alaridos, en la medida en que en ese cruce brutal de lengua y cuerpo reside la verdad del registro que trabaja Baudelaire cuando se pone íntimo.” En “Cohetes”, la primera parte, dispara un puñado de sentencias: “Lo creado por el espíritu está más vivo que la materia”. “¿Qué es el arte? Prostitución.” “La vida no tiene más que un encanto verdadero: el encanto del juego. Pero ¿y si ganar o perder nos es indiferente?” “Hay en la plegaria una operación mágica. La plegaria es una de las grandes fuerzas de la dinámica intelectual. Hay allí como una recurrencia eléctrica.” “Nos sorprendería que un poeta le pidiera al Estado algunos burgueses para su cuadra, mientras que nos parecería perfectamente natural que un burgués pidiera poeta asado.” “Lo embriagador del mal gusto es el placer aristocrático de desagradar.” “El estoicismo, religión que tiene un solo sacramento: ¡el suicidio!”
En la segunda parte del libro, se percibe lo que Pauls señala como “la vía de la contradicción”. “Baudelaire es revolucionario y reaccionario, emancipador y racistas, partidario del arte por el arte y poeta social, tolerante y antisemita, místico y materialista, devoto de las mujeres y misógino bestial (...) El modelo de la contradicción baudelairiana no es moral; es histriónico. Es el modelo del comediante, que atraviesa textos diversos, contradictorios, por el simple goce de experimentarlos.” Un puñado de ejemplos “ilustran” el certero análisis del prologuista y traductor: “Entiendo que se deserte de una causa para saber lo que se sentiría sirviendo a otra.” “Tal vez sea agradable ser alternativamente víctima y verdugo.” “La mujer es lo contrario del dandi. Por lo tanto debe causar espanto”. “No tengo convicciones –tal como la entiende la gente de mi siglo– porque no tengo ambiciones (...) Sin embargo, algunas convicciones tengo, aunque tienen un sentido más elevado, que la gente de mi época no puede comprender.” “Organizar una hermosa conspiración para exterminar la raza judía.” De George Sand –que tiene “el famoso estilo fluido caro a los burgueses”– afirma: “No puedo pensar en esa criatura estúpida sin un cierto estremecimiento de espanto. Si me encontrara con ella, no podría evitar arrojarle una pila de agua bendita a la cabeza”. En otro fragmento se despacha contra el autor de Cándido: “Me aburro en Francia, sobre todo porque todo el mundo se parece a Voltaire”.
“El papel de profanador, en Baudelaire tan ligado a Sade, su maestro del mal, es solo uno de los muchos que puede adoptar su ira, pasión antirromántica por excelencia que tiene la virtud, o más bien la potencia de servir a fuerzas dispares, incluso antagónicas –plantea Pauls–. Baudelaire no inventó solo el diario íntimo en ruinas y el yo autobiográfico de comedia. Inventó también otra modernidad radical, que llega intacta hasta nuestra era: la idea (hitchcockiana, barthesiana) de que no hay belleza sin imperfección, sin fugacidad, sin punctum histórico; de que toda belleza descansa en el error que la desdice y el peligro que la amenaza.”

jueves, 24 de diciembre de 2015

La Navidad del Paraguay

DOS TROCITOS DE MADERA

 Dos trocitos de madera ya techaron el establo,
en el cielo hay una estrella que guía a los Reyes Magos;
el Niño, José y María, moldeados en el barro,
dan la imagen navideña, itã jegua color rosado.

De regalo sandía y chipa, naranjitas y pakova,
peguerúke lo mitâ Ñandejara’ipe guarâ.

Con chipa se hizo la cena y un pedazo de mbeju,
estamos en Nochebuena, la noche del mborayhu;
que lindo está el pesebre, mirána un poco el yvu,
y en sus orillas cantando su tristeza un kururu.


De regalo sandía y chipa, naranjitas y pakova,
peguerúke lo mitâ Ñandejara’ipe guarâ.

El pesebre los amigos y el cariño hacia Jesús,
se enlazaron con la caña y el famoso arro kesu;
en la tierra el pasto verde y en la mente una ilusión,
opaichagua oî la gente ovy’a che korasô.

De regalo sandía y chipa, naranjitas y pakova,
peguerúke lo mitâ Ñandejara’ipe guarâ.


 ¡¡¡¡¡¡¡FELIZ NAVIDAD...!!!!!!

Escuche al inolvidable Marquito de Brix

Dos Trocitos de Madera - Marco de Brix (Letra y ... - YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=wf6cvcNgdFM
30 nov. 2013 - Subido por Estanislada Dominguez
Dos Trocitos de Madera - Marco de Brix.

martes, 15 de diciembre de 2015

¡El manuscrito de Voynich...!

pagina/12, MARTES, 15 DE DICIEMBRE DE 2015
LITERATURA › PUBLICARAN LA EDICION FASCIMILAR DEL MANUSCRITO VOYNICH

Un misterio indescifrable*

El librero lituano Wilfrid Voynich (1865-1930) fue el descubridor de uno de los libros ilustrados más raros del universo, escrito en el siglo XV en un idioma desconocido y que ha dado pie a las interpretaciones más dispares y descabelladas.
Por Silvina Friera
El mundo aún no ha aprendido a leer. Quizá no aprenda jamás. Acaso dirán que suena excesivamente dramático. No faltará quien levante con urgencia la ceja –el dedo y la voz además– para señalar tamaño disparate proclamado por un puñado de chiflados o una secta de impenetrables eruditos. Exageraciones al margen, hay un misterio deslumbrante que acumula más preguntas que respuestas, más incógnitas que certezas. El manuscrito Voynich, uno de los libros ilustrados más raros del universo, escrito en el siglo XV en un idioma desconocido –hasta ahora indescifrable–, sólo se puede contemplar con la misma fascinación que se siente al mirar las estrellas. Lingüistas y criptógrafos prestigiosos han intentado despejar uno de los mayores enigmas de la humanidad. La inminencia de una revelación que no se produce alimenta hipótesis y conjeturas audaces. Algunos postulan que podría ser un tratado de botánica, otros se inclinan por un compendio astronómico. Los creyentes de las teorías conspirativas quieren ver en esas páginas un mensaje codificado, creado en un lenguaje tan evolucionado que todavía no nació su posible intérprete. Hay sugerencias que relacionan la obra con Leonardo da Vinci, los cátaros, una tribu perdida de Israel o los aztecas. En la rueda de la especulación, no podía faltar la descabellada autoría extraterrestre o el engaño perfecto de un genio de la literatura, un precursor medieval de Jorge Luis Borges. La editorial española Siloé, con sede en Burgos, fue la elegida por la Universidad de Yale (Estados Unidos), en cuya biblioteca se encuentra el original, para realizar la reproducción del “libro más famoso después de la Biblia”, como lo definió Juan José García, uno de los responsables de Siloé junto con Pablo Molinero, sello dedicado al campo de las ediciones facsimilares.
Este tesoro irresistible fue descubierto por el librero lituano Wilfrid Voynich (1865-1930) –de ahí el nombre con el que se difundió el manuscrito–, quien lo compró en 1912. Voynich, dueño de un negocio de libros raros en Londres, encontró el manuscrito en un monasterio italiano. Lo que tenía entre manos podría ser un manual medieval de alquimia o de magia. Después de revisar de punta a punta el pergamino, comprobó que estaba escrito en una lengua desconocida. Tomó fotografías de cada una de las páginas y envió las copias a especialistas. La pesquisa desencadenó distintas versiones sobre el contenido y la autoría: se trataría de un mapa de las constelaciones celestes, escrito por un sobreviviente devoto de antiguas sectas druídicas; un modesto catálogo de semillas africanas; el resultado de un experimento cabalístico, un código cifrado para transmitir mensajes, una criptografía para espías ingleses, el más perfecto fraude moderno. Los padres de la criatura serían Roger Bacon, Abraham Abulafia, John Dee, William Shakespeare, el Arcángel Uriel, el propio Voynich o un genio secreto. “El misterio es como el poder: un agujero al que se precipitan tanto los sabios como los idiotas que quieren ser útiles a la humanidad”, advierte el narrador de la novela El caso Voynich (Eterna Cadencia) de Daniel Guebel, una ficción descomunal que genera un artificio para otro artificio en la que plantea que la radical ilegibilidad de ese manuscrito “es la clave de la literatura del futuro”.
El manuscrito Voynich tiene unas 240 páginas manuscritas que, según la prueba del carbono 14 –practicada por un equipo de la Universidad de Arizona–, fueron escritas en el siglo XV. La partida de nacimiento oscila entre 1404 y 1438. Se utilizó pluma de ave para el texto y tinta de colores para las ilustraciones. No contiene tachaduras y todo el libro está escrito con unas 25 letras diferentes. El voynichés –idioma con el que se ha bautizado al texto del códice– podría ser un dialecto extinto del náhuatl, una lengua azteca. El año pasado Stephen Bax, un profesor experto en lingüística aplicada de la británica Universidad de Bedfordshire, consiguió desentrañar diez palabras, apelando a su amplio conocimiento de los manuscritos medievales y su familiaridad con las lenguas semíticas como el árabe. “El manuscrito tiene un montón de ilustraciones de estrellas y plantas. Fui capaz de identificar algunas de ellas, con sus nombres, al observar manuscritos medievales de hierbas en árabe y otros idiomas, y luego comencé la decodificación, con algunos resultados emocionantes”, confesaba Bax. Entre las palabras que ha identificado está el término para “Taurus”, junto a un dibujo de siete estrellas que parecen ser las Pléyades; la palabra “Kantairon” junto a una imagen de la planta centáurea, una conocida hierba medieval; así como otra serie de plantas: el “cilantro”, “eléboro” y “enebro”, también con sus dibujos correspondientes. “Mi objetivo es alentar a otros lingüistas a trabajar conmigo para descifrar toda la secuencia con el mismo enfoque, aunque no será fácil. De esa manera, quizá podamos entender lo que sus misteriosos autores estaban tratando de decirnos”, comentó el experto y descartó que todo sea un gran engaño. “Probablemente es un tratado sobre la naturaleza, tal vez en un lenguaje asiático o de Oriente próximo”.
Después de la muerte de Voynich, el manuscrito pasó a manos de su viuda, Ethel Boole Voynich, que lo tuvo entre 1930 y 1961; luego lo recibió Hans Peter Kraus (1961 a 1969), quien finalmente lo cedió a la biblioteca Beinecke de libros raros y manuscritos de la Universidad de Yale. En febrero del próximo año los editores de Siloé viajarán a New Haven para iniciar el trabajo de reproducción facsimilar. “Llevamos diez años detrás de este libro y hemos sido los elegidos. Es un libro maravilloso que está en boca de todos como un misterio sin resolver y además tiene una belleza caligráfica exquisita”, subrayó Juan José García, al frente también del Museo del Libro Fadrique de Basilea, espacio museístico situado en Burgos. “Cuando te enfrentas al texto es como si viajaras a tu niñez, cuando mirabas los dibujos sin entender la letra”, reflexionó García, un editor que intuye, siguiendo la estela de Stendhal, que “lo bello no es sino la promesa de la felicidad”.
*La editorial española Siloé fue la elegida para realizar la reproducción del libro “más famoso después de la Biblia”.

domingo, 6 de diciembre de 2015

¡Elvio Romero X Llopis Enrique!



Celebrando el 89° Aniversario del Nacimiento 
Del Gran Poeta Paraguayo Elvio Romero
     
Enrique Llopis   
Presenta Su Disco 
"CIELITO DEL PARAGUAY"
ELVIO ROMERO x LLOPIS  



     CON ACCESO LIBRE Y GRATUITO         
VIERNES 11 DE DICIEMBRE - 19 hs.

"Auditorio Jorge Luis Borges"

Agüero 2502 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
      
Presentación: Ovidio Ottaviano | Realización: ArPa Producciones

Al Término De La Presentación Se Compartirá Un Brindis 
Ofrecido Por La Embajada Del Paraguay en la Argentina
                                      

      


“El amor al Paraguay ha impuesto esta reunión, este acto que, bien sabemos todos, es un homenaje a nuestra magnífica y sufrida gente. Ciertamente, mis amigos son los amigos de mi pueblo, y no hay mayor honor para un poeta que sentir esa cálida adhesión a sus raíces, el manantial puro de donde brotó su canto”.
Elvio Romero
            
Acerca de la obra 
  
Enrique Llopis, compositor y cantante argentino ha compartido con el poeta Elvio Romero, amistad, vida y obra; y “esto es lo que sentimos al escuchar ELVIO ROMERO x LLOPIS, un admirable espectáculo multimedia producido como un sentido homenaje al gran poeta paraguayo y al pueblo del Paraguay, protagonista de los poemas de Romero… Un espectáculo de canciones, poemas e imágenes donde se hermanan las culturas del Paraguay y la Argentina, en la maravillosa profundidad de sus raíces”. 
         
Los poemas de Elvio Romero son un canto, un testimonio latente de su compromiso con la memoria y la cultura de su tierra, así como también de su historia de lucha por la libertad y los derechos humanos; la música del cantautor rosarino eleva esos poemas con climas y sonidos propios de la nación paraguaya. La voz de Elvio Romero acompaña algunas de las canciones. 
         
Con el acompañamiento de notables músicos, como el arpista Amadeo Monges, el pianista Javier Lozano, el percusionista José Luis “el Colo” Belmonte, el guitarrista Germán Arriazu y el acordeonista Néstor Acuña, el espectáculo ELVIO ROMERO x LLOPIS es un testimonio único e irreemplazable para disfrutar en plenitud de la obra de estos dos creadores. 




jueves, 19 de noviembre de 2015

Jorge Boccanera: La lengua en llamas...

LA LENGUA EN LLAMAS*


EL POETA JORGE BOCCANERA HABLA DE MONOLOGO DEL NECIO, SU ULTIMO LIBRO

“La poesía se cocina horas, días, pero se come cruda”

Después de siete años sin publicar un libro de poemas, el autor de Contraseña produce una suerte de regreso circular a sus obsesiones. Boccanera sostiene que, finalmente, lo que queda de una poesía “es lo que el lector va a tener que digerir”.
Por Silvina Friera
“El tiempo respira. Cicatriz de las horas.” En un verso estalla el “decir” de Jorge Boccanera con toda su potencia expresiva, con ese estado de asombro y exploración sin tregua, con la “humilde cuchara” del poeta que oscila como un péndulo que va de lo posible a lo imposible. No hay forma de eludir los misterios, aunque haya que interrogar el silencio y sólo queden las cenizas de un puñado de preguntas o la levadura del vacío. Después de siete años sin publicar un libro de poemas vuelve Boccanera con Monólogo del necio, en la colección El viento de los locos de la editora Patria Grande; un regreso circular a las obsesiones del poeta: la lengua en llamas de la sordomuda –que remite al título de uno de sus poemarios más emblemáticos–, el estante de las horas –el tiempo definido como “pellejo de palabras”–, el muñón y la mano, la muerte que trabaja a la vista de todo el mundo, las ruinas y las astillas, el espejo y el viaje. “Ayeres recogidos en un vaso quebrado./ Donde hubo un cuenco crece/ un retazo de noche, la sombra de la lluvia./ Un día/ y otro día es empezar de nuevo,/los filos por delante de ese rencor disperso.// Con hilitos de sangre voy a coser/ cada palabra rota”, se lee en uno de los poemas.
Boccanera desbarata los estridentes murmullos del bar de la esquina de Corrientes y Callao, empuñando una inflexión entusiasta desplaza a un segundo plano auditivo el estruendo de la máquina de café. En “Afanes del poeta”, el poema inicial de Monólogo del necio, hay una voz que apela al peine para quitar todo aquello que conspira contra lo despojado, para remover “los piojos del decir”, parafraseando un verso. “Me lleva mucho tiempo ponerme en situación de escribir”, cuenta el poeta en la entrevista con Página/12. “En este libro se revela un poco esa época de vacas flacas, la paradoja de llamarle ganado a lo perdido. Y aparece el trabajo de cuando no se da el poema, cuando la lengua se va convirtiendo en un muñón. Me gusta mucho convivir con el poema cuando está naciendo, verlo de distintos ángulos. No tengo ningún apuro en publicar.”
–¿Esa época de “vacas flacas” fue después de haber publicado Palma Real?
–Sí, después de Palma Real vino un tiempo de muchas pérdidas: se murió mi padre, murieron amigos como (Raúl) Carnota y dos poetas jóvenes: Jorge Arturo, un poeta costarricense, y Francisco Ruiz Uriel, que se suicidó en Nicaragua. Yo he trabajado mucho dando talleres en Centroamérica y México. El libro ya salió en México, está por salir en Italia y acaba de salir por Visor en España. En la edición de Visor, la tapa es una Catrina mexicana, un símbolo tan teatral. Y le hice un poema a la Catrina porque entre los registros que tengo entra mucho lo visual, lo teatral; están esas dos locas barriendo el reloj con dos guadañas y son dos Catrinas vestidas con sus capelinas. En todo eso está el tema de la muerte, que se junta un poco con el tema de las vacas flacas, con no encontrar lo que yo quiero en la poesía.
–”¿Quién escribe?”, se pregunta en el poema que da título al libro, en el que aparece la dentellada, el feroz escribir.
–Algo había dicho, en ese sentido, (José) Lezama Lima: que se acercaba a la poesía con una voracidad muy grande y se alejaba con una especie de rechazo también muy grande. Es como abrazar a un amor de no existe. La poesía tiene algo de fantasmal que se niega y se da; en ese juego hay que encontrarla, en esos residuos que van quedando después de pasar el peine, de sacar el aceite rancio y toda esa piojera del decir. La paradoja de la poesía es que se cocina horas, días, pero se come cruda.
–¿Cómo es eso?
–Cuando el lector lee un poema, no percibe esa cocina; sí percibe la ironía, el yo dramatizado, la imagen sin ninguna artificialidad, pero todo eso ha sido trabajado para que tenga esa fuerza. Hay un poema, “Animales borrosos”, que habla de cocinar todos los animales, incluso en un poema de Palma Real hablo de “la cuchara de Dios mezcla la selva...” hay una cocina de muchos elementos donde entran la percepción, la intuición, lo visual, lo teatral... Sordomuda era un personaje que pedía monedas en una esquina y te mostraba la lengua como si fuera el telón de una película. Y tenías que pagarle con una moneda de oro, pero no había nada en la lengua. El poeta siempre sale perdiendo. La poesía se cocina horas, días, pero después lo que queda es lo que el lector va a tener que digerir. Y cada uno le da una lectura muy distinta.
–Algo recurrente es la palabra “muñón”, que aparece en varios poemas: “muñón obsesionado...” “muñón entre los dientes”. ¿De dónde viene esta recurrencia?
–No sé... quizá en alguna vida perdí una mano y sigo escribiendo con esa mano que falta (risas). Tenés razón; no me había dado cuenta, uno aprende mucho de los lectores... es como si le tuviera que dar la mano a la poesía, pero tengo un muñón. Hay siempre una zona oscura que no podemos atravesar. En un poema anterior digo que a (Raúl González) Tuñón una mano cortada lo lleva de la mano, que tiene que ver con el misterio. Yo quiero estrechar esa mano, la aventura es ir hacia esa mano, yo viajo hacia esa mano, pero esa mano a veces no aparece. Cuando uno encuentra un poema, es cuando logró tocar esa mano. Como si la mano fuera el corazón del poeta, la lengua del poeta. Hay un poema que le dedico a Silvio Rodríguez y que tiene que ver con la mano. El compromiso es llevar a alguien de la mano: “La mano que lleva a un niño de la mano no retrocede nunca”. Esto tiene muchas lecturas posibles porque se puede leer como la búsqueda del nieto que no retrocedió. Y siguen buscando, porque las Abuelas llevan al nieto perdido de la mano.
–El poema más breve del libro se llama “Refinamiento” y tiene un solo verso: “El poeta y su estilo: tarascones al bulto”. No es algo muy frecuente dentro de su trabajo como poeta, ¿no?
–Es cierto, no soy de escribir aforismos, pero a veces tengo una idea y sólo la pueda expresar así. Buscar el poema es como ladrarle a una sombra. Siempre estoy hablando de la poesía que está buscando en esa neblina. En la poesía no se puede esconder nada; hay que trabajar con la ambigüedad. Tuñón usaba mucho una palabra que ya no se usa más: autenticidad. Lo auténtico tenía mucho peso, pero fue una palabra descartada. Ahora se usan muchas palabras como muletillas; juntá la palabra “nada” y la palabra “obvio” y te tenés que matar... Si todo es obvio, no hay misterio ni aventura ni viaje. Mi escritura está hecha mucho del viaje interior y del viaje exterior, y de otras culturas, otros gustos.
–”¿A qué va uno al espejo”, se pregunta en el poema “Astillas”. ¿Qué importancia tiene el espejo en su poesía?
–El espejo es uno de los temas principales de la literatura; empieza con un texto de Edgar Allan Poe, “William Wilson” y llega hasta (Jorge Luis) Borges, y tiene que ver con el tiempo. Yo digo que el tiempo se va pudriendo, que es orgánico, y es el tema de la poesía. El hombre vive y lucha por lo efímero, lo que lo angustia y lo maravilla es el tiempo. El espejo es un símbolo muy fuerte, por eso uno puede jugar para tantos lados: el espejo reúne lo que el viento dispersa, el espejo nos está leyendo a nosotros. Yo me crié en la peluquería de mi abuelo en el puerto de Ingeniero White (Bahía Blanca), que tenía un espejo enorme. La gente se iba y venía por el espejo; era un poco la muerte y la vida. El espejo es sordo, pero te lee los labios (risas). Siempre me impactó una frase, que me olvidé de quién es, que decía que en el espejo se ve la muerte trabajando.
–En Monólogo del necio hay un poema dedicado a Juan Gelman. ¿Llegó a leer algunos de los poemas de este libro?
–Llegó a leer mucho porque con Juan había un trato que incluía todo: desde comernos un mole en la calle en Oaxaca a ir a un mercado en Ciudad Juárez porque vendían unas máscaras de luchadores. Y se compró una para él y otra para su nieto Iván. Una noche me leyó todo Hoy, un libro de poemas que hay que leerlo muchas veces. El tema del poema que le dedico a Gelman está poco tratado. A la gente que iba a pedir información sobre sus familiares desaparecidos, le creaban una expectativa. La viuda de Dardo Dorronzoro, un herrero y poeta que secuestraron en Luján, me llamó para que escribiera un prólogo de un libro y nos hicimos amigos. Ella me contó que a veces se le acercaba alguien y le decía: “Su marido está vivo, va a ir tal día a su casa...”. Aunque ella se daba cuenta de que le estaban mintiendo, le generaban la expectativa. La espera tiene mano de obra esclava; el que espera un dato sobre el hijo tiene una expectativa de vida y tiene que creer y no creer en esa puerta falsa que le están abriendo. La espera es un lugar terrible que me parece que no se ha trabajado. Por eso termino ese poema dedicado a Gelman con “crudos son los trabajos del mientras tanto”. ¿Qué hacemos en el mientras tanto? ¿Cómo se vive? Hay formas del dolor que provocó la dictadura que todavía no las hemos pensado.

Botellas de champú

“Cuando la vida en fuga te rebana las piernas/ y no hay Cristo que valga./ En la calle de tierra una madre se alza/ contra el viento a mansalva./ La mujer de la ronda/ y la gota de sangre que en la esquina la aguarda./ Lleva un nido de cruces empollando en la espera:/ “Yo solita y mi alma”. Este poema-canción “Ronda de la sola” está dedicado a Olga Arédez, Madre de Plaza de Mayo que murió en 2005. “Yo la fui a conocer a Ledesma, me invitaron a leer poemas. La acompañamos en una marcha con Nora Cortiñas. Yo llevaba una foto de la hija del poeta Andrés Fidalgo, que escribía poesía y la asesinaron durante la dictadura. Fuimos por un camino polvoriento; era todo muy visual y conmovedor. Olga iba adelante, de la mano de una madre chiquitita y ciega”, recuerda Jorge Boccanera. “Me interesa mucho la política y estoy muy preocupado por lo que puede pasar. Siempre tuve una posición política de izquierda y creo que si vuelve la derecha en este país va a haber un retroceso no en el sentido del neoliberalismo económico, sino en el tema de las ideas y de la solidaridad –advierte el poeta–. Los que nos dedicamos al arte, los que tenemos que ver con la conciencia de la imaginación y la imaginación de la conciencia, sabemos que la derecha no tiene conciencia ni imaginación; tiene intereses. Entonces es muy preocupante lo que pueda venir; veo un resentimiento muy grande, una falta de programa muy grande. Cuando habla (Mauricio) Macri, no dice nada; es como una gran botella de champú que le lava la cabeza a la gente. Yo no entiendo qué pasó acá, con todo el trabajo sobre la memoria y el tomar conciencia de estos años.”

La ficha

Jorge Boccanera nació el 18 de abril de 1952 en Bahía Blanca. Su padre cantaba tangos con el nombre artístico de Roberto del Mar. “Yo venía de trabajar en fábricas, estaba más ligado al sector sindical, fui delegado en la Junta Nacional de Granos y formé un grupo literario como El Ladrillo; la madrina era Olga Orozco y hacíamos actos con Cátulo Castillo, con Agustín Cuzzani, y lo vimos clandestino a Juan Gelman; era una diversidad muy interesante”, resume el poeta parte de su experiencia militante en la década del 70. “Yo seguía mucho al FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo), donde estaba Agustín Tosco; para mí había que robustecer la formación de cuadros. No es como dicen algunos que la izquierda fue hacia la muerte. La muerte venía hacia vos”, subraya Boccanera, que se exilió en México durante la dictadura militar. Ha publicado libros de poesía como Contraseña (19 76), Música de fagot y piernas de Victoria (1979), Los ojos del pájaro quemado (1980), Polvo para morder (1986), Sordomuda (1991), Bestias en un hotel de paso (2001) y Palma Real (2008). Entre otros reconocimientos obtuvo el Premio Casa de las Américas (Cuba, 1976), el premio Nacional de Poesía Joven (México, 1977), el Premio Internacional de Poesía Camaiore (Italia, 2008), el Premio Internacional de Poesía Ramón López Velarde (México, 2012), y el Premio Rosa de Cobre, otorgado por la Biblioteca Nacional (2014), entre otros. Varios poemas y canciones de Boccanera fueron interpretados por Mercedes Sosa, Lilia Vera, Silvio Rodríguez, Raúl Carnota, Litto Nebbia y Alejandro del Prado, entre otros.
*Publicado en diario Página12 de Buenos Aires, jueves 19 d enoviembre de 2015.