jueves, 13 de agosto de 2015

Conversatorio de Milia Gayoso Manzur en la SADE

Conversatorio de Milia Gayoso Manzur en la SADE

Gracias al convenio de integración firmado en 2009 entre SEP y la SADE (Sociedad de Escritores de Argentina) el próximo viernes 14, a las 19 horas, la escritora Milia Gayoso será protagonista de un encuentro con destacados escritores argentinos,  en la sede de la SADE Central (Casa Leopoldo Lugones),Buenos Aires.
Acompañaran a nuestra compañera, Alejandro Vaccaro, presidente de SADE , el secretario de Cultura, Roberto Alifano y el escritor paraguayo residente en la capital porteña Gilberto Ramirez Santacruz.

lunes, 3 de agosto de 2015

MILIA GAYOSO MANZUR EN BUENOS AIRES

  MIÉRCOLES 12 DE AGOSTO DE 2015 - 19 hs - BIBLIOTECA NACIONAL 
SALA "AUGUSTO RAÚL CORTÁZAR" - PISO "H" HEMEROTECA 
Agüero 2502 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Es una obra que trata el tema de 

la prostitución en todos los contextos. 

Aparece como relevante, en esta novela 

de Milia Gayoso Manzur, 

el tema de los movimientos migratorios del Paraguay, 
la explotación sexual, la trata de personas , la venta de servicios sexuales 
y la mujer que es 
considerada como objeto en este gran negocio.

Es particularmente la historia de una adolescente que, 

como miles de jóvenes del interior del país, anhelando cambiar sus vidas 

migran hacia horizontes desconocidos 

buscando mejores oportunidades laborales. 

Muchas lo logran y otras se pierden,

 inexorablemente, en callejones sin salida.


 Se referirán a la obra los escritores: Luisa Moreno Sartorio,
 Armando Almada Roche y Gilberto Ramírez Santacruz.
Conducción y coordinación: Ovidio Ottaviano

Al finalizar la presentación la autora firmará ejemplares 
y se compartirá un vino de honor.

ORGANIZAN
- Club Atlético Deportivo Paraguayo  
-  Editorial "Servilibro" (Paraguay)

AUSPICIAN
- Embajada del Paraguay en la Argentina  
-Consulado General del Paraguay e



n la Argentina
-  SADE (Sociedad Argentina de Escritores)
-Cámara de Comercio Argentino-Paraguaya
- Instituciones, Empresas y Entidades Públicas y Privadas
 relacionadas con el 
quehacer de la colectividad paraguaya en la Argentina
Realización




martes, 28 de julio de 2015

Arte indígena y popular guaraní

espectaculos
PAGINA/12,MARTES, 28 DE JULIO DE 2015
MUSEO NACIONAL DE BELLAS ARTES:
ARTE PARAGUAYO EN BUENOS AIRES PARA CONMEMORAR
LA GUERRA DE LA TRIPLE ALIANZA

Arte indígena y popular guaraní

La muestra Tekoporá (“buen vivir colectivo”, en guaraní) incluye unas 200 piezas (en su mayoría) del Museo del Barro de Asunción, con curaduría del especialista paraguayo Ticio Escobar. Particularidades de la prensa de la época.

 Por Roberto Amigo *
Arriba y abajo: detalles de la prensa paraguaya de hace 150 años.
La prensa ilustrada a mediados del siglo XIX trabajaba con dos opciones para la incorporación de imágenes enfrentando el problema técnico de la relación de las mismas con los textos: la litografía y el grabado en madera. La primera era fácil de ejecutar y económica pero no permitía la impresión conjunta de texto e imagen, salvo que el primero fuese también litografiado, por la dificultad obvia de manejar la piedra como clisé; sin embargo por su calidad de dibujo y su simpleza técnica era ampliamente utilizada como ilustración a página plena separada del texto. Sin duda, la litografía fue el procedimiento más popular para la impresión de estampas de vasta circulación que reemplazaron a los grabados en los interiores de las viviendas populares.
La prensa popular prefería la xilografía, ya que la puesta en página podía realizarse con suma facilidad al ser los tacos móviles y poder intercalarse para relacionar texto e imagen con soltura. La imagen impresa se elaboraba a partir de un ensamblaje de diversos tacos de grabados y tipos de imprenta; de allí que Cabichuí, por ejemplo, extremó la posibilidad al ornamentar capitales, intercalar viñetas, reiterar figuras, armar composiciones con grupos, al punto que el texto prácticamente se convierte en secundario a la riqueza visual de la composición (...)
Cabichuí y El Centinela son periódicos modernos: construyen a la vez que aceptan las demandas del público popular, y la técnica que utilizan es la universalmente aceptada para los fines de su prensa. Se ha considerado que la elección de la xilografía fue un imperativo de las circunstancias y que por ello no se optó por elementos gráficos más modernos; esta cuestión olvida que la xilografía es la técnica habitual también en la moderna prensa popular europea, como en los semanarios de un penique. Además, la riqueza del engarzado de texto e imagen en Cabichuí es una de las largas búsquedas de la impresión moderna del siglo XIX, imposible de realizar con otra técnica (...).
El desarrollo de una prensa periódica de carácter satírico y popular no puede separarse del proceso de apertura y de implantación de modelos europeos llevado a cabo por los López. Si el proceso de aculturación que intentaría modificar los hábitos y los espacios de la Asunción mestiza, cuyo ejemplo exquisito es la figura de Madame Lynch, adquiere características particulares bajo el nacionalismo económico autonómico, es en los periódicos de trinchera donde encontramos la resignificación local de esos modelos, en una tensión que los pone en crisis al exhibir la contradicción inherente al modelo europeizante, más acorde con el liberalismo porteño, y a la base popular que da sustento al régimen de López, que es el destinatario de los periódicos.
Si en Europa se utilizaron las duras maderas de boj o cerezo, en el Paraguay sobraban maderas para la realización de los tacos. No se debe olvidar las condiciones materiales de la producción: tinta fabricada con porotos negros, papel confeccionado a partir de fibras de caraguatá y de yvyrá, movilidad de las líneas de defensa que obligaban al traslado de la imprenta, sin contar la ausencia de experiencia previa en la mayoría de los grabadores (...).
El Centinela, Cabichuí y Cacique Lambaré modificaron el consolidado esquema de la venta por suscripción; su distribución no era sólo en la ciudad y su hinterland sino también en el campamento militar. Este cambio implica la singular identificación entre el medio y sus lectores: se definen como soldados que comparten la experiencia extrema a la que está sometido el pueblo paraguayo (...).
Sin duda, en la tasa de alfabetización se encuentra la posibilidad de desarrollo de la edición de libros y periódicos populares. Este requisito se cumplía en el ejército paraguayo, ya que desde el gobierno de Francia existió una política de alfabetización de los sectores populares (...).
En las trincheras paraguayas, el militar alfabetizado ponía en escena el acto de la lectura en voz alta: “Haciéndole escuchar en el silencio de la noche, y a la lumbre de su fogata, los preludios épicos de sus hazañas.” (El Centinela, 27-04-1867). Otros soldados, sean o no alfabetizados, observaban las imágenes, atendían a la voz del camarada, intercalaban sus comentarios, activaban el ritual con su risa (...).
La prensa popular paraguaya incorpora formas literarias aptas para la lectura en voz alta, como las fábulas de moralejas patrióticas o de burla al enemigo y, principalmente, la poesía satírica que refuerza su voz al estar escrita en las cadencias musicales del guaraní, que anula la distancia entre el texto escrito y el mundo del lector. En el Cacique Lambaré el guaraní domina la totalidad de los textos, caso excepcional en la prensa americana; por ello, tal vez, las imágenes son innecesarias.
El mismo Cabichuí (08-08-1867) relata la experiencia de la lectura por un grupo de soldados en una extraordinaria xilografía de Ignacio Aquino; aquellos escuchan a un sargento en la vanguardia de Espinillo que lee el número 24 del periódico. Los soldados participan con comentarios y exclamaciones publicadas en guaraní, tal como pudieron haber sido pronunciadas. La imagen, junto al texto, es elocuente: un sargento de aspecto urbano lee y muestra el periódico a un grupo de cuatro soldados ante “las estrepitosas carcajadas de unos, la ávida atención de otros”; un plano rebatido permite ver la portada con el inconfundible “mono”, cruel burla sobre el soldado brasileño (en la tradición de la animalización de la prensa satírica) sometido por las avispas negras. Una de las avispas, para afirmar la referencia, se encuentra posada sobre un árbol como si escuchara la lectura. El orden de la lectura se encuentra claramente establecido: los soldados miran primero el grabado y luego escuchan la lectura del texto correspondiente (...).
El proceso revolucionario rioplatense tomó la simbología definida por la Revolución Francesa: el gorro frigio y, en algunos casos los colores azul, blanco y rojo en las banderas. Esta implantación fue impulsada por los gobiernos revolucionarios herederos del poder colonial con el claro objetivo de construir el espíritu republicano. Es decir, que la elección de la tradición europea por las elites ilustradas de los países americanos fue una herramienta para el difícil proceso de crear, junto a la legitimidad política de la soberanía popular, los valores simbólicos que estimulasen el sentimiento de pertenencia a las comunidades en construcción. Las alegorías clásicas revisitadas por las necesidades locales demostraron ser aptas para la configuración de una identidad criolla (...).
En los periódicos de trinchera se observa claramente cómo perdura, a pesar del terrible conflicto, el sentimiento americanista y el sentimiento antieuropeo se ha transformado en encarnizado odio, bajo la fuerza de la guerra, contra el imperialismo brasileño, al que se le dirige los mayores insultos siempre afirmados en el credo republicano y americanista. El tratamiento despectivo a las fuerzas brasileñas, llamadas “macacos” y “negros”, no alcanza la misma violencia discursiva hacia las fuerzas argentinas y uruguayas, encarnizada contra las figuras de sus dirigentes considerados agentes del Imperio (...).
La convivencia de asuntos republicanos y alegóricos, junto a las ilustraciones narrativas y testimoniales, era habitual en la cultura visual regional desde la década del treinta, con diversos eslabones en la compleja síntesis de modelos eruditos y prácticas populares (...).
El sentimiento americanista se presenta en una alegoría realizada por Saturio Ríos: América del Sud es una joven que lleva “en sus pañales” a siete repúblicas. Desde su manto avanza la República del Paraguay que lanza su león contra el asno, el general Flores y el podenco, Mitre. Ambos arrastran con sus cadenas dos figuras alegóricas: la República del Uruguay “desangrada, débil, escuálida y sometida” y la República Argentina, con sus ojos vendados, sujeta por las piernas al emperador del Brasil (Cabichuí, 10-07-1867, a. 1, n. 9, p. 2-3). Este grabado recodifica las alegorías ortodoxas, al incorporar elementos ajenos a las mismas como la caricatura de personajes como animales (...).
En la burla del enemigo es donde el carácter festivo se hace presente, cuando el adversario adquiere formas de animales como en la tradición de la caricatura y del relato popular (...) (Hasta el 20 de septiembre, en el Museo Nacional de Bellas Artes, Libertador 1473).
* Curador del MNBA. Fragmentos editados del texto escrito especialmente para el libro/catálogo de la muestra.



domingo, 12 de julio de 2015

MI PAPA PERSONAL, FRANCISCO EN EL PARAGUAY

DIARIO LA NACION, ASUNCION, 12 DE JULIO DE 2015

Mi Papa personal: de cura de mi barrio 
a Francisco I del Vaticano

Por Gilberto Ramírez Santacruz. 
Escritor paraguayo residente en Buenos Aires, Argentina.

Ocasión de la visita de monseñor Jorge Mario Bergoglio a la Villa 21, en Buenos Aires.

“Cada muerte de obispo” o “el día que el cura de mi barrio se haga papa”, dicen las expresiones populares para connotar algo lejano y difícil de ocurrir o realizarse. En mi caso para ser posible y conformar un Papa personal con el cura Bergoglio de mi barrio, luego el obispo de Flores, posteriormente arzobispo de Buenos Aires que visitaba asiduamente la Parroquia de Caacupé de los paraguayos de Villa Barracas y en la actualidad pontífice Francisco I del Vaticano, se demostró que la realidad a veces es más creativa que la imaginación o el ingenio de muchas ficciones; rompiendo así con más de 500 años de tradición jesuítica para instalar en Roma un soldado y discípulo de Loyola, honrando inesperadamente con el nombre emblemático del compromiso cristiano del Pobre de Asís, a quien Dios había pedido que reconstruyera su iglesia.
Y pareciera que Bergoglio obedeció al mismo mandato por el esfuerzo que lleva adelante por devolver el orden y la santidad a la Casa del Padre. Así como yo tengo mi Papa personal, por vivir en el mismo barrio, frecuentar la misma iglesia, de llevar a mis hijos al mismo colegio donde estudiara Bergoglio, colegio Nuestra Señora de la Misericordia, y recibir la confirmación de él mismo, el papa Francisco también tiene su Paraguay personal.
Lo tiene por haber heredado la inquietud social de la gran Esther Ballestrino de Careaga, médica paraguaya que fue fundadora de las Madres de Plaza de Mayo y desaparecida por la dictadura argentina, y quien fuera su jefa en un laboratorio de cuando trabajaba Bergoglio en su profesión de químico antes de tomar los hábitos y de participar y propiciar la creación del Equipo Pastoral Paraguayo en la Argentina (EPPA), a instancia del padre Oliva en la década de 1970, al ser expulsado por la dictadura del Paraguay, quedando la representación de la iglesia paraguaya en manos de exiliados laicos que hasta la actualidad cumple un papel preponderante entre los paraguayos que no han podido regresar y los que siguen llegando en busca de mejores oportunidades de vida.
CERCANÍA CON PARAGUAYOS
La cercanía de Bergoglio a los paraguayos de la Argentina se demostró por décadas, con su acompañamiento y habitual disposición para recibir la inquietud de la colectividad y a los visitantes de las misiones pastorales que cada año envía la iglesia paraguaya para celebrar el Caacupe’i de Buenos Aires, que reúne a cientos de miles de paraguayos en cada edición. Tanto afecto hacia los paraguayos demostró una vez más en diciembre del 2010, al ofrecer como arzobispo de Buenos Aires la misma Catedral Metropolitana y su propia presencia para celebrar el Caacupe’i, donde pronunciara su célebre homilía, al recibir una imagen de la Virgen de Caacupé por parte de la colectividad paraguaya de la Argentina: “Hoy la Virgen viene con documento paraguayo, ella es paraguaya, de Caacupé, y no hay paraguayo que no la quiera. Y se sabe, en toda América la mujer paraguaya, la más gloriosa, no por haber estudiado más que otras, sino porque supo asumir un país derrotado por la injusticia y los intereses internacionales. La mujer paraguaya es la mujer más heroica de América, y ante esa derrota llevó adelante la patria. Después de la guerra quedaban ocho mujeres por hombre, fueron las salvadoras de una cultura e hizo esa gran opción de tener hijos. Todo para salvar la patria, la lengua, la cultura y la fe. Y entonces, la Virgen al tomar la ciudadanía paraguaya, tomó la lengua (guaraní), la cultura y la fe también. Por eso es doblemente gloriosa, por ser madre de Dios y por ser paraguaya”.
PREMIO NOBEL
Posteriormente, ya instalado en el Vaticano, en febrero del 2014, en ocasión de recibir como Pontífice a dos compatriotas argentinos exiliados en Suecia y descendientes de paraguayos: “Yo desearía que algún día el Comité del Premio Nobel, le otorgara el Premio Nobel ¡a la mujer paraguaya! Por haber salvado la cultura, la patria, la lengua y la fe… ¡heroica! ¡La propongo!”.
Pero con su visita Jorge Bergoglio en su condición de papa Francisco conocerá por estos días el Paraguay real, con su pueblo orgulloso de su historia y cultura, asimismo su fe y esperanza en el Cristo Redentor y su iglesia que lo acompaña, hablará con sus autoridades, escuchará los reclamos de los más necesitados como los indígenas, campesinos y pobres de la periferia de Asunción, interpondrá ante los datos y conflictos de la realidad paraguaya, como es su costumbre ya, su autoridad moral que obtuvo con tanta humildad y vocación de servicio como coraje, demostrada en el mundo al ofrecerse como instrumento o prenda de paz en conflictos seculares como el de Estados Unidos y Cuba, Israel y Palestina, las guerras interminables entre árabes y musulmanes y Occidente, o defendiendo a capa y espada a los inmigrantes desesperados de África que arriban a la costa europea.
GUIADO POR SAN FRANCISCO
Sin embargo, no hay mejor descripción para definir a la figura pastoral y protagonismo histórico del papa Francisco que los mismos versos consagrados de San Francisco de Asís, que parecieran guiar sus pasos en su largo peregrinaje por el mundo y que está de visita en Paraguay, para sembrar la nueva concordia entre los paraguayos y plantar también las nuevas semillas que defenderán y oxigenarán la vida y la esperanza en el planeta, según reza su encíclica “Laudato Si” en defensa de la Casa Común, la Tierra: “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. Que allá donde hay odio, yo ponga el amor. Que allá donde hay ofensa, yo ponga el perdón. Que allá donde hay discordia, yo ponga la unión. Que allá donde hay error, yo ponga la verdad. Que allá donde hay duda, yo ponga la fe. Que allá donde hay desesperación, yo ponga la esperanza. Que allá donde hay tinieblas, yo ponga la luz. Que allá donde hay tristeza, yo ponga la alegría”.

viernes, 3 de julio de 2015

¡Réquiem por una máquina!


         la máquina*

su traslúcido estuche viene a ser 
como la transparente cáscara de mi corazón 
su aceitada cinta negra 
mi largo sufrir 
su metálico peso
mi insoportable inspiración 

aprieto sus enfiladas teclas 
cabecitas de letras uniformes 
y hundo en cada una de ellas 
la soledad que se esconde en el alfabeto

mi angustia mueve y lubrica 
sus pesados y rígidos engranajes 
y se vuelve campanilla loca 
mi pasión al final de cada verso 

mis yemas encallecen y sangran
cuando un adjetivo punza su color 
o cuando los adverbios inútiles asfixian 
o cuando de pronto apuñalan las puntuaciones 

su carro quejoso usa de guía a mi amor 
y el pescante clava mi ánimo en las pendientes 
desbarrancándose en los peligrosos terraplenes 
cuando la musa cae y se accidenta en el poema

*poema del libro "descalzo sobre el asfalto y otros poemas" 
de gilberto ramírez santacruz.

Agencia EFE, Mundo, 3 de julio de 2015


Las máquinas de escribir pueden ser ya una imagen de archivo en muchas partes del mundo, pero en países como la India se resisten a desaparecer y lejos de ser una reliquia del pasado el sonido de sus teclas y el timbre del cambio de línea desafían en algunos sectores el imperio de los ordenadores. 

La estampa de una fila de estas máquinas trabajando en plena calle forma parte de la vida diaria del país asiático, aunque hayan perdido el romanticismo de los tiempos en que se tecleaban cartas de amor y su uso ahora resiste el paso del tiempo gracias sobre todo a los documentos oficiales.

“Las seguimos utilizando porque trabajamos en la calle, donde no hay electricidad, además de que son muy pequeñas y fáciles de llevar. Si tuviéramos un ordenador, no podríamos enchufarlo ni llevarlo así de un sitio a otro”, asegura a Efe el copista Bhupendra Kumar, frente a un edificio oficial en Nueva Delhi.

La entrada del Registro de la Propiedad en la zona de Asaf Ali de la capital india está flanqueada por dos filas paralelas de Olivetti, Remington, Olympia o Godrej & Boyce, “que no van a desaparecer al menos hasta dentro de diez o quince años”, dice Kumar, que lleva casi una década en el oficio de teclear.

Un arte al que recurre la clientela a las puertas de la sede oficial para que copistas como este hombre de 30 años redacten contratos de compraventa de propiedades que traen escritos a mano, a entre 20 y 30 rupias (3 y 5 centavos de dólar) la página.

La última fábrica de la Godrej & Boyce cerró hace cuatro años en Bombay, en el oeste de la India, pero “aunque ya no se fabriquen, todavía hay disponibilidad de piezas y mecánicos”, comenta Kumar sentado frente a su vieja máquina.

“Puede ser que desaparezcan, porque ya no se pueden comprar nuevas“, advierte su compañera de oficio Sushila Nirmal, veterana en la profesión con sus 58 años, quien recuerda que lleva pulsando las teclas la mitad de su vida, desde antes de que empezaran a extenderse las computadoras a partir de la década de 1980.

Hasta que llegue ese día, “los ordenadores pueden estar en la oficina, pero no en la calle, donde no hay electricidad”, relata.
Aunque ya no es el negocio de antaño, las 500 rupias que saca al día, apenas 8 dólares, tecleando fríos documentos sobre alquileres de pisos le da para sobrevivir.

La imagen de Sushila se repite en el paisanaje de la India ante juzgados, oficinas de Tráfico o embajadas, pero atrás quedaron los tiempos en que muchos acudían a ellos para dictarles palabras de amor, invitaciones de boda o currículos profesionales.

Narendra Singh se reinventó y encontró a este invento del siglo XIX un nuevo uso en su academia del centro de Nueva Delhi a la que acuden jóvenes que se preparan para encontrar un trabajo.

“Ahora no hay casi negocio, pero antes sí que se utilizaban todo el día”, lamenta Singh ante una hilera de máquinas de escribir rodeadas de ordenadores, y donde algunos aprenden el oficio del teclear.

Como Deepak Kumar, estudiante de 21 años, que considera que escribir a máquina “ayuda a mejorar la velocidad y después se puede trabajar fácilmente en los ordenadores”.

Kumar asegura a Efe que cuando termine el máster en administración y negocios y comience a buscar un empleo, “en la segunda fase de entrevistas piden que se sepa teclear y se necesitan tres meses para aprenderlo del todo”, añade.

El dueño de la academia no está tan convencido de la utilidad eterna de sus Olivetti, cuyo teclear se escuchaba hace años todo el día y ahora apenas una hora cuando acude algún estudiante.

“En el mercado ahora no se vende ni se compra. Si queremos venderlas, nadie las va a comprar. Y cada vez es más difícil encontrar un mecánico”, sentencia Singh, nostálgico de los tiempos en los que el teclear de sus artilugios reinaba en la India. (EFE). 

viernes, 26 de junio de 2015

El Refutador de la Infamia contra Francia

El Refutador de la Infamia contra Francia 

Stroessner y Perón sellan su abrazo 
con la emoción creadora de los hombres 
que vencen al destino 
y hacen en la historia a golpes de verdades
 vivientes como himno de los hombres. 

¡Venid y ved, pueblos del mundo, cómo 
el peso de la espada es justiciero 
cuando se yergue en defensa de la paz 
y su eje de diamante 
busca lo vertical de la esperanza! 

En sus hombres soldados 
en sus pueblos de paz, en su destino 
común de patrias enlazadas, 
Paraguay y Argentina están unidos 
de corazón a corazón, 
hermanos para siempre, 
eternamente...

 ¿Y ese poema de qué se trata y qué nos trae ahora como novedad…además de su exasperante incendio visceral por estas horas, Augusto? La maledicencia en el Paraguay, estimado Montiel, es una disciplina ejercida con eficacia por muchos, con intencionalidad o por puro deporte. Una vez elegido el objeto como blanco hasta los novatos afinan su puntería, haciendo trizas el buen nombre y fama profesional como en mi caso. Imperdonables aprendices de canallas que serán a su vez el blanco de mi certero dardo más temprano que tarde. No toleraré a esta altura de mi vida el más mínimo de los desaires. Seré implacable con mis azuzadores como lo fue el Supremo con sus enemigos portadores del yugo colonial o falsos patriotas como aquellos que pretendían solamente “cambiar unas cadenas por otras y mudar de amo”. Cálmese, Augusto, cálmese. Póngase cómodo hoy en la perezosa, dejemos el diván para otro tipo de sesiones. Que Marina nos aguarde en el zaguán, mientras tanto. Cuéntenos su desazón por los versos publicados que, al parecer, ya estaban en el olvido, según creo, o ¿me equivoco, Augusto? Nada de zaguán para Marina, que permanezca con nosotros más que nunca, para ella no hay secretos ya de mi pasado ni presente y puede entender mejor que cualquiera por dónde pasa el meridiano de mi vida hoy día. Pero de verdad vengo en llamas, Montiel, por la indignación que me causó leer aquel poema escrito con ingenuidad y que me hubiera gustado olvidar para siempre. Pero la inquina no tiene compasión de nadie, menos de mí que estoy en la picota de amigos y enemigos. Aunque en Paraguay nadie pierde ni gana reputación, según dijera un célebre político, en mi caso saben que ahí está mi talón de Aquiles, en la conducta intachable que mantuve siempre. Tratan de menoscabar la consideración que me tienen en el extranjero, por eso me endilgan obras del pasado que la propia historia se encargó de corregirlas o, como en este caso, de borrarlas. Me viene a la memoria todo lo que leí e imaginé en mi novela sobre Rodríguez de Francia, me vienen como atropellándose las ideas imaginadas y los recuerdos de la infinita lectura que me demandó mi obra literaria más comentada. A decir verdad, creo que me siento igual que El Supremo entonces, al conocer aquel pasquín que simulaba su testamento, que amaneció clavado en la puerta de la catedral y los guardias recogieron para desatar su ira y volverse fiero e implacable contra los conspiradores, como yo mismo ahora me siento montado en la ira contra mis burladores. En aquel falso testamento ordenaba el Supremo que, entre otras cosas, al morir su cadáver fuera decapitado y todos sus funcionarios y colaboradores fuesen condenados a la horca2 . Imaginemos la escena, después de leer dicho pasquín, el Supremo de inmediato conminó a su “fiel de fechos”, secretario y amanuense, el inefable Policarpo Patiño, husmear perrunamente toda la ciudad y la República completa en busca del audaz libelista y malicioso autor de marras. Sin sospechar siquiera el Supremo que, aún después de muerto, seguirían infamándole por generaciones sus jurados enemigos y resentidos descendientes, como Juan Francisco Decoud, Ciriaco Peláez y los hermanos Machaín que sus retoños formarían luego la traidora Legión Paraguaya para luchar contra el Paraguay en la guerra de la 2 “Yo el Supremo, Dictador de la República del Paraguay, ordeno que al acaecer mi muerte, mi cadáver sea decapitado; la cabeza puesta en una pica por tres días en la Plaza de la República donde se convocará al pueblo al son de las campanas echadas al vuelo. Todos mis servidores civiles y militares sufrirán pena de horca. Sus cadáveres serán enterrados en potreros de extramuros sin cruz ni marca que memore sus nombres. Al término del dicho plazo, mando que mis restos sean quemados y las cenizas arrojadas al río...”. (Texto del pasquín o falso testamento del doctor Francia insertado en Yo, el Supremo de Roa Bastos). 12 Triple Alianza, figuraban entre otros principales contrarios, al propalar el vengativo libelo escrito por el porteño José María Villarino al acaecer la muerte del dictador Francia y que fuera, contra todo pronóstico de sus detractores, tan llorado el “Karaí Guasu” por el pueblo paraguayo, y que por el motivo de dicho libelo fueran juzgados y condenados los mencionados enemigos en la cárcel durante el mandato de los cónsules Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso en 1841, y que cuyas célebres décimas difamatorias comenzaban diciendo: “Grandísimo mulatón, / canalla vil indecente, / cobarde el más excelente, / y refinado ladrón” .Como puede observarse, Montiel, los enemigos del Supremo también tejían finas su añagaza y ardid, igual que los míos, pero aún las ara- ñas más venenosas nunca aprendieron a destejer su trama y a menudo quedan atrapadas en su propia red. He aquí la paradoja que aleccionará a mis intrépidos perseguidores y renegados escritorcillos de pluma corta. Pero yo me niego a chapotear en los charcos de estiércol que me ofrecen, prefiero imaginarme otros campos de batalla, otras encrucijadas más relevantes a mis personajes y para mí mismo como autor que puja y pugna por reivindicar la cultura de su pueblo. En ese sentido y ante semejante ataque artero, me pongo en la piel del Dictador ante el pasquín que le fabricaron, y no me quiero imaginar lo que hubiera sentido y pensado Francia sobre mi novela “Yo, el Supremo” al hojear sus páginas, libro concebido solamente como ingenio creativo y literario que es mi obra. ¡No! No hubiera entendido jamás que yo, en el fondo, lo admiraba y lo admiro profundamente al escribir mi obra que evoca su mentada fama, porque mi libro enfoca su figura literariamente y no sólo desde lo historiográfico, brindándole una oportunidad inmejorable para defenderse con la propia pluma contra sus incontables detractores. Pero él, con su severidad voltairiana y robespierriana, no hubiese admitido la consideración siquiera y menos la publicación de los escritos de sus detractores e infamadores, a pesar de que algunos de ellos también, quizás sin proponerse, escribieron positivamente sobre su papel histórico o protagonismo excluyente en la creación y conservación del Paraguay como una república libre y soberana, aunque en general en forma crítica fue presentado el Dictador pero desde la admiración y el gran interés que despertaba la enigmática figura de Francia en Europa. Sin duda, estoy muy persuadido de que su opinión sobre mi trabajo hubiese sido también la misma que vertió sobre las pretenciosas obras de los médicos suizos Rudolf Rengger y Marcelin Longchamp, “Viaje al Paraguay en los años 1818 a 1826” y “Ensayo histórico sobre la Revolución del Paraguay”, en su célebre artículo publicado en 1830 en el diario El Lucero de Buenos Aires, “Notas hechas en el Paraguay por el Dictador Francia sobre el volumen de John Rengger”, en el cual refuta como “un ensayo de mentiras, lleno de historias no sólo acomodadas al gusto de los interesados, sino inventadas por ellos, en venganza por la frustración de sus repetidas conspiraciones, maquinaciones y complots. Todos ellos, cuentos forjados al paladar de Europa. Ensayo de puras mentiras, en el que todo se desfigura de modo que conduzca al intento de desconceptuar al Dictador”. Asimismo, el inglés Robertson en sus Cartas sobre el Paraguay, pero muy influido por Rengger y hasta el punto de copiarle varios pasajes de su obra, describió a Francia como un “moreno, de ojos negros muy penetrantes, su umbrosa cabellera que peinaba hacia atrás descubría su amplia frente para desvanecerse en naturales ondas sobre sus hombros, le daba un aire de dignidad que atraía la atención. Aunque tenía una expresión severa y una inflexibilidad latente en su semblante, se esfumaban apenas se sonreía, produciendo por el solo contraste un efecto cautivante en quienes con él conversaban”. Sin embargo, el doctor Francia tenía una gran formación intelectual para la época, formado y recibido en Córdoba en 1785 como Licenciado en Filosofía y Doctor en Teología, hizo una admirada carrera jusus errores de apreciación inevitables) de “el Paraguay lúgubre de Francia”, sin darse cuenta que quienes habían creado la leyenda del Paraguay “lúgubre” de Francia eran los mismos que hablaban de la Francia lúgubre de Robespierre y de los jacobinos”. (“José Gaspar de Francia, el Robespierre de la Independencia Americana”, Georges Fournial). 15 rídica como experto en Derecho Español ante sus contemporáneos, y era un gran lector de las obras de su tiempo. Tenía como única compañía la lectura, en medio de esa tremenda soledad del poder absoluto. Mandaba importar regularmente los libros y recibía remesas enviadas por algunos de sus destacados y anoticiadores que tenía repartidos por el mundo, rubro mayoritario de importación que compartían los libros y los juguetes para niños con los instrumentos musicales, mucho más que los armamentos y herramientas de labranza, según consta en algunos cuadernos que llevaba personalmente Francia. Hay que tener en cuenta que Francia no fue sólo Dictador honorario ni honorífico, sino ejerció el poder rigurosamente en todas las áreas de su gobierno, siendo nombrado por el Congreso de 1816, al tiempo de ser “Dictador perpetuo de la República durante su vida, con calidad de ser sin exemplar”, asumió “el Supremo” los cargos y funciones plenos de “Ministro de Guerra, Comandante en Jefe, Auditor de Guerra, Juez Supremo Militar y Director de la fábrica de Armamentos”, así mismo tomó en sus manos la responsabilidad de “instructor de las tropas, particularmente de caballería”, de la de las Cuentas Públicas o Finanzas, de la del fomento de la Agricultura, de la del Comercio Exterior y de la de Educación Pública por si fuera poco. Vaya si asumió y cumplió con todos aquellos mandatos, sobradamente comprobadas su eficiencia y eficacia en la consolidación del Paraguay como una república libre y soberana. Pero sobre todo, Rodríguez de Francia fue gran estadista como pocos en el mundo, por su incorruptible honestidad y filosofía del todo desinteresada en lo personal y generosa en lo social, cuya axioma era: “el bien particular debe ceder siempre al bienestar común y general”. Pero el mismo Robertson hizo justicia con Francia al decir que “de los pobres pedía honorarios reducidos, o a veces nada, mientras 16 que de sus clientes solventes pedía y recibía sumas considerables, así se hizo de fama entre la plebe. Aunque su integridad sin temores le ganó el respeto de todas las partes. Jamás defendía una causa injusta, estando siempre dispuesto a tomar la parte del pobre y el débil contra el rico y el poderoso”. Pero, Augusto, el doctor Francia fue un Dictador Perpetuo y era también implacable con la cultura y las expresiones artísticas como literarias en general. Fue tal cual como decía Lord Acton, la encarnación perfecta de su sentencia: “El poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente”. A Rodríguez de Francia le construyeron sus enemigos que perdieron los privilegios en Paraguay y los célebres visitantes europeos una imagen mefistofélica que ni el propio Satán hubiera envidiado. Le atribuyeron frases tremendas y temerarias como aquella que dicen que dijo a su centinela que cuidaba la casa, para subrayar la supuesta personalidad malévola del Dictador, “si alguno de los que pasen por la calle se detuviere, fijándose en la fachada de mi casa, haz fuego sobre él; si lo yerras, haz otro tiro, y si todavía lo yerras, ten por seguro que mi pistola no ha de errarte”. O bien la otra que aseguran que dijo a los sacerdotes al nacionalizar la iglesia paraguaya y liberar también de Buenos Aires, España y el mismo Vaticano: “Si el Papa viniera al Paraguay, puede ser que le nombrara mi capellán, pero bien se está él en Roma y yo en La Asunción”. Para abonar dicha imagen tenebrosa, uno de los Robertson, joven comerciante inglés, como queda dicho y que lo había descripto su rostro como sombrío y con ojos muy penetrantes, en su primer encuentro con el Dictador se llevó un desencanto por la amabilidad y por lo hallado en su quinta de Ybyraí, residencia campestre heredada de su madre en las afueras de Asunción de entonces. Robertson encontró en la chacra donde vivía Francia al visitarlo no cráneos humanos ni pócimas diabólicas o abalorios de hechiceros ni de “payés” o chamanes indígenas, sino un globo astronómico, un gran telescopio y un teodolito, que el anfitrión utilizaba para indagar en los misterios del Cosmos y la naturaleza toda, y no precisamente en los submundos de Belcebú ni en las dimensiones del endemoniado “Añá” o diablo guaraní. Dijo que había muchos libros sesudos de derechos romanos y tratados de jurisprudencia colonial de España; algunos pocos volúmenes de ciencias experimentales y muchos de teorías sociales de los filósofos populistas y llamados utópicos; algunos de ellos en ediciones originales en francés, inglés y latín, con los cuales hacía cierta ostentación de su familiaridad con San Anselmo, San Agustín, Santo Tomás, Voltaire, Montesquieu, Rousseau y Volney, en lo principal, parecía asentir con pasión y completa afinidad a la teoría del último que propugnaba sus ideas sociales igualitarias, autor de Ley natural o Catecismo del Ciudadano Francés, y de quien posiblemente tomó el modelo de su Catecismo del Patrio Reformado. Pero más que todo, se enorgullecía de ser reputado algebrista y astrónomo, según el comerciante inglés. Y aprovechando la ocasión, para más sorpresa del viajante, el dictador Francia solicitó a su huésped para que le trajera en su próximo viaje un telescopio, una bomba 18 de aire y una máquina eléctrica, elementos que develan a las claras las íntimas aficiones del Dictador y su familiaridad con la tecnología científica más avanzada de su tiempo6 . Pero bueno, mi gran Augusto, todas esas cualidades son muy valorables en El Supremo, pero volvamos nosotros al incendio de su paciencia por los versos publicados, seguramente desenterrados por alguien que vive en el subsuelo del rencor y ataca desde ese bajo nivel a sus presas elegidas. Además, hay que traducir el episodio en palabras para procesarlo y luego actuar en consecuencia para superarlo. Mirá, Montiel, como la envidia literaria en nuestro país llega a niveles deplorables que, en vez de estimular la creatividad en algunos que se hacen llamar escritores, todo lo contrario, mis reconocimientos cosechados les hacen saltar de sus entrañas un fauno de alimañas, sapos y culebras de los más ponzoñosos y letales. Sólo así se entiende el porqué de sus agravios y la necesidad de revolver mi pasado de poeta y literato en ciernes, a solo efecto de desacreditarme ante mis seguidores y, por qué no, admiradores. Cualquier escritor en sus inicios comete errores y prefiere corregir con el tiempo a través de la experiencia, dejando de lado las obras primerizas que no pasan de ser balbuceos de la verdadera voz que vendrá posteriormente. Pero la maledicencia utiliza precisamente esos tropiezos que uno realiza hasta encaminarse hacia la vocación auténtica.(Fragmentos de El Refutador de la Infamia contra Francia).



lunes, 8 de junio de 2015

EL REFUTADOR...EN LA FERIA DE ASUNCION 2015

Diario La Nación, , 7 de junio de 2015 

Gilberto Ramírez Santacruz lanza su nueva novela en la Libroferia
La muestra continúa con varias actividades
en el Centro de Convenciones Mariscal López.

Gilberto Ramírez Santacruz hace una breve visita al país para presentar su último libro.
La XXI Libroferia Asunción que se realiza en el Centro de Convenciones Mariscal López (J. Eulogio Estigarribia y Charles de Gaulle) continúa hoy y como evento destacado se resalta el lanzamiento del libro “El refutador de la infamia contra Francia” del escritor paraguayo residente en Buenos Aires, Gilberto Ramírez Santacruz.

El evento será en el Auditorio Defensores del Chaco a las 19 horas y está organizado por Punto de Encuentro Editorial y Arandurâ Editorial, se referirá a la obra el escritor Luis María Martínez, quien manifestó sobre el libro: “Una fuente inagotable de investigación ha sido la ejecutoria histórica del Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, que mana, con consideraciones valiosas de incontables historiadores y escritores. Así lo hecho por Augusto Roa Bastos fue importantísimo, con su formidable monolito narrativo de ‘Yo el Supremo’.

Al grupo de escritores se une ahora Gilberto Ramírez Santacruz, quien con veraces consideraciones sintetiza su pensamiento e indica algunas leves inexactitudes conceptuales y personales de Roa”.