miércoles, 27 de diciembre de 2017

Imitación de Jesús

imitación de jesús*
                   (a mis padres Juan de la Cruz y Ramona,
                   una breve paráfrasis de Tomás de Kempis)
así como tu padre carpintero
prodigioso con su sierra y cepillos
el mío fue de oficio zapatero
bien hábil con sus leznas y martillos
tu misma lección simple de trabajo
y pocos consejos de todo sabio
recibí una campana con badajo
las palabras de mi padre en sus labios
así como tu madre fue maría
santa y hacendosa en tu crianza
mi madre fue una gran maestra y guía
a los niños pobres y sin infancia
nos enseñó la alegría como un don
que debemos cuidar de noche y día
abecedario del alma y corazón
nos dio letras y puso un tren en la vía
el retiro al desierto tu escuela
siempre me pareció gran valentía
yo también anduve por callejuelas
y caminos varios por pasantía
ibas glorioso montado en asno
como rey y príncipe de los plebeyos
yo tuve un borrico que fue mi hermano
y amigo fiel por los duros senderos
a sabiendas que no seré tu ejemplo
de niño santo y menos, sabio precoz
yo buscaré en tu sombra el reflejo
como el burro que explora con su coz
no sabré imitarte y andar sobre el mar
ni tampoco soportar tanto dolor
pero serás mi estrella al caminar
entre tantas penas y poco amor
*fragmentos del poemario "lamentos del desterrado"(1980), de g.r.s., en nombre de todos los hermanos que tratamos de imitar también a nuestros entrañables padres.

sábado, 16 de diciembre de 2017

La cara y ceca del amor...!

LA CARA Y CECA DEL AMOR
                     
                   hoy/1

hoy me visitó la alegría por vez primera
hoy la dicha se me instaló en el pecho
hoy la sonrisa vistió las paredes de mi cuarto
hoy quedó enmarcado el sol en mi ventana

hoy la felicidad me reclutó para su ejército
hoy la suerte hizo brotar en mí su manantial
hoy se posaron en mis hombros pájaros y mariposas
hoy el deseo cristalizó en mí su máximo placer 


hoy el cielo se puso al alcance de mis manos
hoy dios me habló quedo para que nadie escuche
hoy la gloria se refugió en mi bolsillo
hoy cayeron con mi suspiro las estrellas más lejanas


hoy mi sábana blanca se volvió floreada
hoy a mi guitarra le brotó una flor en la boca
hoy el universo me dejó escuchar su mejor música
hoy el amor cubrió mi vida con un manto de besos

hoy amaneció entre mis brazos la mujer de mis sueños

                          hoy/2

hoy se abrió dolorosamente la tierra a mis pies
hoy me llevó por delante un tren con cien vagones
hoy un elefante me pisoteó mil veces el corazón
hoy me pasó por encima una cordillera en alud

hoy se desplomó de golpe el cielo sobre mi cabeza
hoy un rayo fulminante se me alojó en los oídos
hoy me demolió el edificio un atentado terrorista
hoy un terremoto imparable me usurpó el alma

hoy fui devorado por la vorágine del gran amazonas
hoy me desperté en nueva york sin saber quién era
hoy conocí la muerte que lleva inscrito mi nombre
hoy visité el infierno sin autorización del diablo

hoy se me clavó el freno cuando iba a mil por hora
hoy me fusilaron sin asco en vez de al destripador
hoy comieron mis ojos los cuervos de poe y van gogh
hoy me eligió la tristeza para ser su representante

hoy supe la verdad de que jamás me habías amado


*Del libro "Descalzo sobre el asfalto y otros poemas", de G.R.S.,
publicado en 1995 por la editorial El pez del pez de Buenos Aires,
dirigida por Armando Almada Roche.

domingo, 10 de diciembre de 2017

El llamado de la sangre

el llamado de la sangre*

a mi hijo emanuel lénin en sus 12 años
te ha convocado la vida desde tu remoto cielo
te dio cita de urgencia a este mundo de luchas
con un llamado de la sangre y sueño creador
con una misión de cubrir tu espacio de ternura
y la consigna de llenar tu tiempo con amor

te ha enviado la vida desde tu querido refugio
te dio mensajes de esperanza para los que esperan
con un milagro del sentimiento y sabia razón
con un designio de sembrar futuro en la tierra
y el deber del hombre de cosechar con pasión

te ha elegido la vida desde tu infinita morada
te dio señales de viaje y largos caminos abiertos
con un compromiso de la fe y jurada ideología
con un declarado fervor de honrar los ideales
y saber de antemano que la clave es la alegría

te ha traído la vida desde tu perdido paraíso
te dio permiso de entrada y salida de este mundo
con la condición de habitar y mejorarlo siempre
con el único requisito de no olvidar tu origen
que en tu sangre y nombre palpita la razón de tu ser

te ha presentado la vida desde tu llegada bulliciosa
yo te recibo orgulloso como un compañero de ruta
te doy la mano que sentirás en todos los momentos
te abrazo para que tu corazón sepa que no está solo
y suelto el consejo como una paloma por la ventana

todo lo que deberás hacer es procurar tu felicidad
con el menor acopio material y la mayor dignidad


*del libro "paraguay canta, paraguay sueña" de g.r.s., poema escrito en 2005
con motivo del nacimiento de mi entrañable hijo Lénin, "Moreno", "Morenito"
y "More" querido.

domingo, 3 de diciembre de 2017

tratado poético sobre la figura de la mina en el tango

tratado poético sobre la figura
de la mina en el tango

             1
 ( la presentación)

ella tiene los ojos como dos faroles negros
de tan reluciente parece que encandilan
de tan profundos son como misteriosos túneles

ella tiene una cintura arábiga que remonta a oriente
una figura de serpiente emplumada a la hora de danzar
reparte ternuras sin querer a los huérfanos de la noche
y tiene sus labios en pose de siempre besar

 ella baila abrazada a la noche bajo la luna porteña
su hombre es alguien que apenas produce sombra
en cada esquina se reúnen los poetas para elogiarla
mientras deja entrever la pluma de un gorrión entre los senos

ella prestidigita los corazones con sus altos tacones
envuelve al gil y al otario con su mínimo ropaje
y se alza con todos los sueños al filo de la noche 

         2 
( el problema)

pero la mina al final de cada historia se va
después de jurar y prometer un amor eterno 
después de ser la mujer que uno siempre soñó
la que engrandece al varón con su femineidad
esa compañera incomparable a la hora del dolor
esa amante que pone alas a su cuerpo de sirena
esa eva milagrosa que surgió del coraje y la belleza
la misma que reinó en el paraíso y en la plaza de mayo

        3
(el desarrollo)
 
entonces se afila el puñal del tango
el desengaño como ciego clava su fierro
la tristeza se lanza y devora como una jauría

la luna se suicida atravesándose el obelisco
el puente alsina se desploma al paso del guapo
borges y discepolín rumbean hacia mataderos

el bandoneón se arrastra como un gusano herido
llorando que todo es mentira y que nada es amor
la calle corrientes hasta el río se viste de duelo

los trenes del subte emergen cual dragones
el cataclismo estalla sobre los adoquines de san telmo
buenos aires tragó su lengua cuando ella se fue

el canillita se gritó todo y volvió sin vender un diario
en la bombonera llena cayó un rayo cuando el diego se fue
algún día este poema olvidará su llanto inconsolable

         4
(considerando...)

que la ingrata se va del todo y no vuelve más            
que buenos aires le queda chica a su talento
que se va al no poder contra el destino tanguero

entonces la cicatriz en el pecho adquiere un valor
la guitarra en el placard es un sacrilegio absurdo
la nostalgia se convierte en un estilo de vida

que la malena y la mireya sólo cambiaron de boliche
que los muchachos siguen baboseando como ayer
que el corazón cambió de siglo pero no de penas

entonces la espera es mentira hasta que llegue el olvido
el espíritu caído es una farsa y va de joda al bailongo
la bandera a media asta izó su pendón jubiloso

aunque la mina verdaderamente se fue de la poesía
hasta hoy ningún poeta se atrevió a contar la verdad
ella deja por un pelafustán al dueño de su corazón
luego vuelve embarazada o con un pibe entre los brazos
  
         5
( desenlace)

la mina volvió para quedarse y cambiar de vida
quedó exiliada definitivamente de las noches porteñas
debe laburar como cualquier hija de vecino
su aspecto de nueva señora engrupe a todo el mundo
se presenta en los avisos que piden buena presencia
ella con la pinta es capaz de desteñir la casa rosada
su vida felina anterior se esfumó por el riachuelo
camina por la ciudad vestida a la última moda
es ejecutiva diría cualquier desprevenido al verla
dejando a su paso suspiros con su enervante perfume 
abre un negocio y vende productos envueltos con sonrisa
pero la mina está feliz con su premio a la mejor vendedora

todos hablan de ella como la nueva reina del shopping
*del libro "poemas entre el amor y el olvido"(2003) de g.r.s. las fotos que ilustran son de Romy Schneider en la película "el último tango en parís". el dibujo pertenece al dibujante peruano Héctor Nureña Yafac.

domingo, 12 de noviembre de 2017

El robo del escorpión

El robo del escorpión
Por: Oscar Dinova*
12 de Agosto de 1934. Tarde de fútbol para romper la medianía del cielo gris y la melancolía traicionera de las tardecitas domingueras. Viejo estadio de Independiente, ganaba 1-0 el poderoso Boca de Cherro (¡que a la postre saldría campeón con 101 goles!)
En el minuto 68, Antonio Sastre desborda por la derecha, llega hasta el corner y lanza un violento centro a media altura hacia el área de Boca. Un esmirriado delantero llegado ese año de Paraguay se lanza en palomita para conectar el balón pero se pasa de largo, entonces levanta sus tacos al aire e impactando de lleno la pelota, la deposita en el fondo del arco xeneize ante una atribulada tribuna visitante que no puede creer ese malabarismo circense que les ha empatado el partido.
Un oportuno reportero gráfico titula a la ignota destreza, “el balancín”. Muchos años después será rebautizada, “El Escorpión” en manos, perdón, en pies del inefable René Higuita, arquero colombiano.
Pasaron los años. Demasiados para mi almanaque personal.
Estos días nos hemos vistos envueltos en un desencanto generalizado. Estamos todos los amantes del fútbol nocauts de pie. Ha muerto un joven jujeño al chocar una pared dentro de una cancha y han desarticulado el clásico más grande del mundo. En realidad ya viene de hace años; manejos financieros turbios, las barrabravas se adueñaron de las instituciones (y del barrio aledaño), los clubes endeudados, los dirigentes enriquecidos, las tribunas visitantes vacías, la violencia por doquier, los viejos códigos extraviados, las botineras, los shows mediáticos, el individualismo y para frutilla de un postre amargo: los jugadores rivales se han transformado en enemigos a destruir. Una finta, un caño, un pisar la pelota puede ser la invitación para perder una pierna. ¡Maldición!
Lo vi triste a mi nieto volver de la cancha y me nubló el corazón. A falta de otra cosa he pensado mucho en estos días. ¿Por qué nos enloquecían las gambetas del loco Bernao en el rojo del ’60, o los goles a la carrera del Chirola Yazalde, o los despejes endiablados del chivo Pavoni? ¿Por qué?
Porque adelante estaba uno de los mejores 3 de la historia, Marzolini. Para hacerle un gol a Racing había que superar a Perfumo, o vencer a Roma, a Carrizo, a Buttice. ¿Por qué queríamos tanto a Santoro? Y bien, no era fácil atajarle un balinazo al Gringo Scotta, y así hasta el infinito.
Adoraba a Independiente por la calidad de sus rivales. ¿Quién no quería ver jugar a Ermindo Onega? O ganarle al equipo de José? O ver surcar la línea como lo hacía el loco Houseman? El fútbol no es sólo un deporte en equipo, lo es en plural, de equipos. Sólo alcanzamos la gloria si superamos a oponentes de la misma talla.
Y obtener el reconocimiento masivo era el logro máximo de cualquier futbolista.
Bochini siempre contó que su hazaña más grande fue el 2-2 contra Talleres, en Córdoba. Y lo que más lo marcó fue que dieron la vuelta olímpica aplaudidos por todo el estadio.
Pero hace rato andamos mal. Me dí cuenta un día cuando en Avellaneda en vez de deleitarnos con las gambetas de Gustavito Lopez la tribuna se dedicaba a recordarles el origen paraguayo de muchos simpatizantes de Boca. Lo miré a mi hijo y le dije: NO, es una canallada, no hay que cantar esto. Si el jugador más grande de la historia de Independiente es paraguayo, precisamente. Por nuestras gramillas han pasado de todos los países. Jugadorazos.
El racismo estupidiza. Trastoca las ideas y anochece el alma.
1957, han pasado 23 años de aquella tarde en Avellaneda. En Madrid, un argentino, Alfredo Di Stéfano, cumplía uno de sus sueños más preciados, convertir un gol haciendo el escorpión. Cuando le preguntaron cómo había inventado la destreza, La Saeta Rubia aclaró que la suya era una copia, que el original había sido guaraní.
Un paraguayo hecho de mimbre, el saltarín, el hombre de goma, el genial Arsenio Erico había sido el creador del gesto mágico. Pero lo que siempre asombró a Erico fue el sostenido y espontáneo aplauso de la hinchada boquense. Y el admirador que lo imitó en España era de River.
Se dan cuenta ahora. ¿Entienden para dónde voy? No pueden


robarnos el escorpión, ni la chilena, ni el caño, ni el gol olímpico, ni al Piraña Sarlanga de Boca, ni al Charro Moreno de River, ni a Vicente de la Mata, ni a Fillol, ni al Chango Cárdenas, ni a… no alcanzarían mil páginas. Felizmente.
Ya sé. Hay otras prioridades, en el país. Hay otras prioridades.
Pero hoy déjenme soltar una lágrima por el fútbol. El verdadero.
El de nuestros padres, el de mi adolescencia y el de mis nietos.
No van a poder. No lo van a poder robar.

El escorpión los va a picar a estos ladrones de ilusiones, ya van a ver.
Y va a ser un golazo.
De emboquillada.
Seguro.

*Publicado por Oscar Dinova, domingo 17 de mayo, 2015. Dinova es historiador y escritor argentino. Exiliado en Francia por su militancia en la UES de La Plata, se licenció en Historia en París. Fue maestro rural al regreso. Autor de “Escuelas de Alternancia, una experiencia de vida”, “Bululú Theatre - Memorias del Exilio” y “Cuentos del Abuelo - Historias mercedinas”.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Neruda, Pinochet y los rumores de un homicidio

Neruda, Pinochet y los rumores de un homicidio*

Neruda, un profeta contra la oscuridad
Tras el resurgimiento de la hipótesis de que el poeta fue asesinado, un escritor clave evoca el significado de su figura. 
Por Ariel Dorfman(Especial para The New York Times)
Aún puedo recordar lo impactado que quedé y el pesar que sentí aquel día que escuché que había muerto Pablo Neruda, el más grande poeta chileno y uno de los pilares de la literatura del siglo XX. Era el 23 de septiembre de 1973. Dos semanas antes, el ejército chileno había perpetrado un golpe de Estado en contra del presidente Salvador Allende y había instalado una dictadura que iba a durar diecisiete años.
Temía por mi vida, como muchos otros intelectuales y defensores de Allende, y estaba escondido en una casa de seguridad de Santiago cuando me llegó la noticia de que, además de perder nuestra nación a manos del fascismo, perdíamos también al mayor escritor de esa tierra cuando más lo necesitábamos.
Aunque había motivos para dudar de cada una de las palabras emitidas por la Junta mientras torturaban, asesinaban, perseguían y exilaban a los seguidores de Allende, jamás se me ocurrió que fueran tan estúpidos como para asesinar al mismo Neruda. Sabía que estaba postrado en cama y que padecía cáncer de próstata. Parecía natural que el horror de ver destruida a la democracia chilena y la pena por las muchas muertes de sus camaradas del Partido Comunista y otras organizaciones de izquierda hubieran acelerado su deceso.

A lo largo de los años, igual que la mayoría de los chilenos, desestimé los rumores de que un agente de la dictadura había envenenado a Neruda durante su estancia en la Clínica Santa María. Los testimonios de amigos que habían estado a su lado durante sus últimos días y horas reforzaban ese escepticismo. La viuda del poeta, Matilde Urrutia, me dijo que, en efecto, el cáncer era la causa de su muerte, aunque la abrumadora angustia de su esposo ante el destino de nuestra nación había asestado el golpe final.
Sentía recelo de las historias descabelladas que no podían corroborarse y que hacían más mal que bien. De cara a incontables atrocidades reales e indiscutibles, era inútil proponer crímenes que no parecían tener fundamento y podían interpretarse como propaganda.
Décadas más tarde, sin embargo, las acusaciones presentadas a la revista mexicana Proceso por el antiguo chofer de Neruda, Manuel Araya, sobre que una inyección letal le había sido administrada al poeta horas antes de su muerte llevaron a un juez chileno a ordenar la exhumación del cuerpo y a buscar ayuda de organizaciones forenses extranjeras para determinar la verdadera causa de la muerte. Ahora dieciséis expertos anunciaron que Neruda murió por una infección bacterianay no de caquexia por cáncer, como se consignó fraudulentamente en su certificado de defunción.
Aunque no ofrecieron pruebas de que hubo mano negra, su investigación ha provocado cierta especulación. En contraste con la inevitable circunspección de los forenses, muchos chilenos —comentaristas, políticos e intelectuales, acompañados por uno de los sobrinos de Neruda— dan por hecho que se trató de un asesinato.
Estas conjeturas renovadas son reforzadas por el hecho de que, algunos años después de la muerte de Neruda, el expresidente Eduardo Frei Montalva murió en circunstancias sospechosas en la misma habitación de la misma clínica donde había fallecido el gran poeta.
Llevó muchos años de investigación, pero las cortes chilenas dictaminaron que Frei había sido asesinado por un grupo de agentes de la policía secreta DINA. Es fácil suponer por qué lo mataron: aunque en un principio Frei había apoyado la toma de poder de los militares, se había convertido en el valiente líder de la oposición al general Augusto Pinochet.
Eliminarlo era una manera de deshacerse de una figura que podía unir a la gente y a quienes querían que se restaurara la democracia. Fue un motivo similar al del asesinato en Washington de Orlando Letelier, el popular y carismático ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Allende.
Sin embargo, matar a Neruda sigue pareciendo no tener sentido. ¿Por qué los secuaces de Pinochet se arriesgarían a asesinar a un poeta que ya estaba muriendo, a un ganador del Nobel reverenciado por los chilenos de todos los tipos y filiaciones? ¿No estaba ya enfermo y debilitado, a punto de exilarse en México, donde pronto fallecería de cualquier modo?
Cualquiera que haya sido el motivo de su muerte, su efecto fue impresionante. El funeral de Neruda, celebrado el 26 de septiembre de 1973, se convirtió en el primer acto de desafío público en contra de los nuevos gobernantes chilenos.
Llenos de valor de cara a los soldados en las calles y al miedo en sus corazones, miles de patriotas acompañaron el ataúd de Neruda al Cementerio General, para despedirse del poeta que había contado la historia de todos ellos y la de Latinoamérica en su búsqueda de la liberación. ¿Cómo podrían no haber acompañado en su viaje final al cuerpo del poeta que había celebrado el cuerpo humano en todos sus deseos sensuales y su más profunda desesperanza?
Estas personas habían aprendido a través de sus versos cómo dar forma a sus sueños y cómo soñar su amor, así que desolados y furiosos, cantaron que su bardo viviría en ellos por siempre. Prometieron que Allende, nuestro presidente muerto, no sería olvidado; juraron que Chile no sucumbiría a la tiranía.
Lo significativo del evento no solo residió en el simbolismo de que tantos hombres, mujeres e incluso niños se pusieran en peligro para expresar su necesidad de ser libres. Ese funeral también fue el prototipo de la manera en que la resistencia finalmente vencería a Pinochet en los duros años que vendrían, apoderándose de cualquier espacio disponible, grande o pequeño; empujando los límites de lo permisible; declarando, con bayonetas y balas enfrente, que el silencio no prevalecería.
En los versos más famosos de su “Canto General”, Neruda les habló a los muertos anónimos de Latinoamérica, cuando escribió: “Sube a nacer conmigo, hermano”, con lo que les pedía a los olvidados y profanados por la historia que renacieran. “Hablad por mis palabras y mi sangre.”
La discusión renovada sobre la muerte de Neruda nos permite recordarlo una vez más, verlo de nuevo como un profeta en la lucha en contra de la oscuridad, la condena y el olvido. Igual que ayer, cuando estaba vivo, nuestro Pablo continúa, desde más allá de la muerte, enviando a la humanidad un mensaje de esperanza, alentando la batalla por la justicia y la libertad en estos tiempos nefastos.
Quizá tome mucho tiempo, pero los crímenes del pasado no se borrarán. Quizá tome mucho tiempo, nos dice el recuerdo de Neruda, pero habrá, finalmente, un ajuste de cuentas. Quizá tome mucho tiempo, nos dice la poesía de Neruda, pero es seguro que las víctimas de la historia encontrarán una manera de nacer de nuevo.

FUENTE: Página/12, Buenos Aires, 1º de noviembre de 2017.

jueves, 26 de octubre de 2017

La vocación pacífica del Paraguay

A propósito del libro EL MARISCAL FRANCISCO SOLANO LÓPEZ... de Rodolfo Báez Valenzuela
La vocación pacífica del Paraguay 
frente a la impuesta Guerra contra la Triple Alianza

Las reseñas esclarecedoras y los documentos anexados en la portentosa obra “EL MARISCAL FRANCISCO SOLANO LÓPEZ, artífice DE LA UNIFICACIÓN ARGENTINA de Rodolfo Báez Valenzuela, demuestran en forma indubitable la vocación pacifista, integradora y fundacional del Paraguay, sugerida como una temprana federación de naciones libres y practicada la no injerencia de los asuntos internos de los vecinos por el doctor Rodríguez de Francia, primero, exhibida con alta diplomacia ejemplarmente por el mariscal Francisco Solano López, posteriormente, al ser designado mediador por el gobierno paraguayo en el conflicto y eminente guerra entre la Gobernación de Buenos Aires y la Confederación Argentina, que con tino de buen estratega cristalizó la paz y encaminó la unión nacional entre los argentinos a través del Pacto de San José de Flores. 
Sin embargo, este papel preponderante y de arbitraje que jugó el Paraguay para lograr el equilibrio de poderes en el Río de la Plata, teniendo en cuenta que Inglaterra y Francia también eran mediadores en el conflicto argentino, atrajo inmediatamente una escalada de represalias que comenzó con la invasión del Uruguay desde la Argentina por el general uruguayo Venancio Flores, con directo apoyo y aprovisionamiento del presidente Mitre que proclamaba a los cuatro vientos su supuesta neutralidad, y la incursión de la caballería brasileña contra el gobierno constitucional oriental, a sabiendas del tratado de defensa mutua que tenían el Paraguay con el Uruguay y la declaración de guerra de hecho al gobierno de Solano López, que luego esta alianza del Imperio del Brasil, la Argentina de Mitre y el Uruguay de Flores, una vez finiquitada la tarea de liquidación institucional y criminal en el Sitio de Paysandú, con la nunca bien ponderada actuación y planificación del embajador británico Thorton, firmaron el primer borrador del Tratado Secreto de la Triple Alianza contra el Paraguay en Puntas del Rosario, Uruguay, en junio de 1864.
Entonces, uno se pregunta, con cierto resquemor por los historiadores liberales y escribientes de la historia escolar que pretendieron imponer sus fábulas encubridoras del crimen como la vera historia oficial. Y uno de inmediato se pregunta, entonces, ¿quién empezó primero la guerra?, por supuesto, los que promovieron e invadieron el Uruguay y que conllevaba dicho atropello la inevitable guerra con el Paraguay, un país de inmensa autoridad moral, política y económica en aquel momento, una nación que se sabía y sentía libre, soberana y respetuosa al extremo y consecuente con sus compromisos asumidos con el país hermano y solidario, que le facilitaba el único puerto(Montevideo) con que contaba Paraguay para salir al mar abierto.
Pero la gran polémica sobre los antecedentes y causas de la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay no cesó nunca, desde mucho antes del inicio de la contienda y hasta el presente, tanto entre historiadores e investigadores como entre simples legos y ciudadanos interesados en su historia profunda. Sin embargo, los brasileños no confesaron jamás su responsabilidad en atizar la fogata bélica, o no quisieron confesar por conveniencias ulteriores, pero las huellas de su mano oculta en la alianza secreta con la Argentina lo delata, con la misma actitud hipócrita de supuesta neutralidad de la Argentina que autorizó al Brasil para pasar con sus escuadras y atacar al Paraguay en 1855 le negó al Paraguay para cruzar con su ejército por Corrientes en auxilio del Uruguay, así les abrió la trampa a sus fieras comandadas por Venancio Flores para la invasión de la República Oriental del Uruguay, y les acarreó luego en consecuencia la desastrosa guerra con el Paraguay, según las propias palabras premonitorias del Barón de Mauá, financista principal de los gobiernos integrantes de la “Triple Infamia”, al decir que “la maldita guerra sería la ruina del vencedor y la destrucción del vencido”. 
Además, los guerreristas argentinos contra el pueblo paraguayo quisieron engañar y engañarse suponiendo que la Guerra contra el Paraguay era la continuación de un plan trazado para el Río de la Plata a partir del triunfo de la batalla de Caseros, pero no pudieron ocultar la mentira por mucho tiempo, debido a que pronto sus finanzas acusaron los gravosos costos de la injusta guerra contra el país hermano, que fue promotor, garante y facilitador nada menos que la unión nacional apenas un lustro antes, pero tampoco pudieron disimular las cuantiosas pérdidas en vidas humanas de su población más noble y activa, y mucho menos pudieron justificar el genocidio practicado con el pueblo paraguayo, el mismo que ayudó a construir los fuertes de Buenos Aires, Montevideo, Colonia de Sacramentos y ayudó también a recuperar de los invasores ingleses a principios del siglo XIX dichas ciudades cabeceras, por lo tanto, quedaron enterrados en los esteros paraguayos de Curupayty e Itá Ybaté, entre otras batallas legendarias, los mejores sueños y brillantes períodos iniciados en la victoria de l 3 de febrero de 1852. 
En cuanto a los orígenes reales y verdaderos de la guerra nunca fueron misterios, pero sus promotores y hacedores principales prefirieron siempre pasar el bulto sobre la cabeza del otro, es decir, a la victima, el Paraguay o Solano López. No obstante, treinta años después terminada la trágica contienda, el enviado del emperador ante el gobierno argentino y consejero brasileño José Antonio Saraiva confesaba sin rodeos en una carta a Joaquín Nabuco que la Alianza con la Argentina se había concertado en el Campamento militar de Venancio Flores, en Puntas del Rosario el 18 de junio de 1864, casi un año antes del Tratado Secreto pero oficialmente firmado por los representantes de los tres países intervinientes de la Triple Alianza, en el domicilio de Mitre de Buenos Aires el 1º de mayo de 1865, después del hecho que había movido al Brasil a invadir la República Oriental y provocó la reacción de Paraguay. 
En cambio, los argentinos no supieron nunca del todo por qué fueron a la guerra contra un país considerado por su propio pueblo como hermano, así testimonian “los voluntarios de guerra engrillados” que se negaron a participar voluntariamente y fueron llevados forzados hasta las trincheras. En este aspecto, en 1869 polemizaron en la prensa de Buenos Aires Bartolomé Mitre y el oriental Juan Carlos Gómez sobre los polémicos e ignorados orígenes de esa lucha iniciada cuatro años atrás y que aun no había terminado. Los argentinos se encontraron de repente, al final de la guerra, ante un cuadro poco alentador para no decir desolador, con una generación sacrificada en Tuyutî, Boquerón del Sauce y Curupayty, además de un desastre económico y financiero, un pueblo paraguayo masacrado casi en su totalidad en su haber y todavía con la posibilidad de otra guerra con el Brasil por disputa de los tristes despojos del vencido.
De cómo se habría llegado a esta dantesca tragedia entre países hermanos y un desastre continental que borraría del horizonte histórico el modelo de país autosuficiente, libre y soberano en lo político y económico con el Paraguay, que comenzaba a predominar y circular sus mercancías por todo el Río de la Plata en competencia con los países europeos y Estados Unidos, y ejercer al mismo tiempo fuertes influencias políticas en la consolidación de la soberanía de las naciones sudamericanas y una visión estratégica para impulsar el desarrollo propio frente a los personeros de la “revolución industrial”, ávidos de asegurar proveedores de materia prima y clientela de sus manufacturas crecientes. 
Pero la respuesta nunca satisfizo de quien fue presidente de la República Argentina y general de los Ejércitos Aliados, Bartolomé Mitre, ni del brillante periodista oriental Gómez ni ninguno de los demás intervinientes en la polémica como Mármol, Mariano Varela o el canciller Elizalde, no pudieron esclarecer ni demostrar que sabían el porqué de la participación en la guerra contra el Paraguay, ni explicaron tampoco coherentemente los supuestos motivos que originaron la contienda. El mismo Juan Carlos Gómez, alimentado de las frases heroicas, se preguntaba por qué se buscó la alianza con el imperio para combatir la tiranía (pues creía que la guerra contra las tiranías había sido propósito de la hecatombe). Mitre, por su parte, exculpándose de la hecatombe, entendía que "los argentinos no han ido al Paraguay a derribar una tiranía, aunque por accidente ese sea uno de los fecundos resultados de su victoria.” Han ido a vengar una "ofensa gratuita", "reivindicar" la libre navegación de los ríos y "reconquistar" nuestras fronteras, decía con ironía e hipocresía el presidente y general argentino, siendo que fue un hecho fortuito que encontrase en los esteros paraguayos a los brasileños entregados al mismo menester, insinuando siempre desconocer la ya publicitada alianza secreta. 
Para tener en cuenta, el conocido escritor José Mármol advertía que la guerra fue una consecuencia lógica de la alianza con el Brasil que buscaba siempre extender su dominio con su política expansionista, desde su origen como un enclave apenas por el Tratado de Tordesillas, y no la alianza de la guerra que ya era la ejecución del plan brasileño inspirado por Inglaterra y su embajador Edward Thorton, pues el denominado "agravio” paraguayo contra la Argentina se produjo un año después del entendimiento inglés-brasileño-argentino. Pero el canciller Elizalde siempre siguió el libreto oficial de la tríplice guerrerista al sostener que la fecha en que se firmó la Triple Alianza fue el 1º de mayo de 1865 y el “agravio” acusado del 13 de abril del mismo año, a lo que respondió Mármol diciendo que será la fecha del documento oficial de dicho Tratado pero el entendimiento y alianza existía de hecho desde junio de 1864, como le constaba a Elizalde que fue canciller y representante de la Argentina en Puntas del Rosario cuando se firmó el primer tratado secreto.
Coincidente con Elizalde, Bartolomé Mitre exhibió en toda su vida pública el ingente esfuerzo por demostrar su patriotismo y sus aciertos a la hora de defender los valores patrios, nunca hizo autocrítica de su dudoso triunfo en la Batalla de Pavón que obtuvo más bien por abandono o falta de resistencia del entonces enemigo(Urquiza), y que los papeles de la historia develarían luego que aquella victoria se libró más en los escritorios de la masonería que en los campos de batalla; asimismo la irrefutable derrota en Curupayty del comandante de los ejércitos aliados lo devolvió al sillón presidencial y puso fin entonces a una sangrienta guerra para los argentinos, cuya reanudación se debió ya a la directa participación de Inglaterra detrás del imperio del Brasil y la promesa de que, si hace falta, terminará cuando no quede ningún paraguayo.
Y de inmediato surge la otra pregunta de siempre, ¿por qué quería y querría Inglaterra una guerra contra el Paraguay? A pesar de incontables y voluminosos libros de historiadores ingleses, norteamericanos y hasta algunos latinoamericanos y paraguayos negacionistas que sostienen que Inglaterra nunca participó de la guerra ni tuvo interés alguno para hacerlo, a la luz de tantas documentaciones que obran en los archivos y reproducidos en tantos libros también, podemos afirmar que el mismo embajador británico del Río de la Plata, Edward Thorton, en su barco traía y llevaba entre Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires a los cancilleres firmantes del tratado de Puntas del Rosario, con el propósito de limitar el terreno para la influencia paraguaya, pero al parecer nunca propuso que esta acción tocase el extremo de una hecatombe o un verdadero holocausto en que se convirtió al final la acción bélica concertada contra le Paraguay, que sin miramientos destruyó las fortificaciones de Humaitá, dinamitó los altos hornos de Ybycuí, la fundición de Asunción, puentes y escuelas de todo el país, incendió grandes extensiones de sembradíos y los establecimientos de agro-industriales conocidos como “Estancias de la patria”, en supuesto nombre de combatir la tiranía de Solano López y establecer un gobierno democrático que se abriese a las mercaderías de Manchester y al capital inglés, el mismo que vitoreaba Mitre al arengar a sus tropas antes de lanzar un ataque a los paraguayos, con lo que los británicos hubieran estado satisfechos con navegar y comerciar libremente por los ríos y estados rioplatenses. 
Para los ingleses, que no estaban acostumbrados a que ningún gobierno les ponga reparos a sus planes comerciales, el Paraguay con su exigencia de respeto a su soberanía e igualdad de condiciones para negociar ante cualquier potencia, resultaba todo un escándalo, para corregir esta anomalía ideó la Triple Alianza pero no contaron con el heroísmo de los paraguayos. De aquella entusiasta arenga de Mitre al inicio de la guerra, “…en una semana en los cuarteles, en un mes en Corrientes y en tres meses en Asunción”, cuando las cosas se extremaron en 1867, sobre todo después de Curupayty, los diplomáticos ingleses intentaron lograr una “paz honrosa” proponiendo el exilio de Solano López y los correspondientes tratados de amistad, comercio y navegación con Inglaterra, no podían ni considerar ni remotamente la victoria paraguaya contra los aliados y prosiga sus hazañas este fronterizo país, bastándose a sí mismo, que nada precisaba traer de Inglaterra y lo que precisaba lo pagaba sonante, prescindía por principios de los empréstitos, de contar ya con trenes, astilleros, telégrafos propios y compitiendo en varios rubros comerciales ya con los ingleses en la región. Un país conocido más por las leyendas negras sobre el dictador José Gaspar Rodríguez de Francia y no por su revolucionaria labor patriótica para consolidar el Paraguay como nación independiente y próspera, se daba el lujo de hacer respetar sus leyes a todo el mundo, incluso a los ingleses, demostrado al detener en ocasiones a hijos de los británicos, conocido como el caso Constantt con el pretexto de infringir leyes del país, ellos aspiraban que el Paraguay tuviera el mismo reflejo de la Argentina que permitía a los comerciantes ingleses libremente transitar por sus ríos y territorios, en desmedro de su propio comercio e incipiente producción industrial.
Cabe destacar que Inglaterra, antes de fomentar la creación de la Triple Alianza, exhibió abiertamente su disconformidad y encono contra el Paraguay, al verse frustrada su mediación entre Buenos Aires y la Confederación Argentina, bombardeando el vapor “Tacuarí” con el mariscal López a bordo después de cristalizar el sueño de paz con el Pacto de San José de Flores. De la misma forma, intentó por su medio y barco “Home Fleet” reducir al Paraguay bélicamente pero se frustró al toparse con los cañones de Humaitá, delegando luego la misión de impartir urbanidad a los paraguayos en los gobiernos de Brasil, Argentina y Uruguay. En este sentido, se cuenta con un documento elocuente del embajador inglés Edward Thorton, dirigido al Foreign Office y fechado en Asunción el 6 de setiembre de 1864, en el cual describe con sombríos colores la tiranía paraguaya y su inexorable remedio, que al terminar su informe el pudibundo representante de la victoriana majestad, destacaba su mayor logro al haber firmado la Triple Alianza en junio pasado del mismo año, haciendo votos porque “una invasión extranjera que llevase a buena senda de la libertad comercial y el recato de las costumbres a ese pueblo falto de sensibilidad, que se siente feliz con su tiranía y se cree el igual de los más poderosos”. 
Para finalizar estos apuntes basados en la obra de Rodolfo Báez Valenzuela, EL MARISCAL FRANCISO SOLANO LÓPEZ, artífice DE LA UNIFICACIÓN ARGENTINA, con las breves reseñas de los acontecimientos más importantes que pintan la vocación pacífica del Paraguay y su encrucijada ante una guerra impuesta contra su proyecto de gran nación libre y desarrollada, como también integrada fraternalmente con sus países hermanos, retengamos la fecha del Informe de Thorton: 6 de Setiembre de 1864. Que antes de dos meses de aquella infausta fecha el Paraguay ya estaba en guerra con el Imperio del Brasil, y antes también de seis meses con la Argentina. 
La semilla sembrada con cizaña por el embajador inglés Edward Thorton en los viveros políticos de Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires pronto daría sus frutos promisorios en términos de tragedia, destrucción y genocidios. Y pronto también, en pocos años más, ya no habría en Paraguay aranceles ni tarifas aduaneros, ni altos hornos ni modernas fundiciones de hierro, ni los cañones de Humaitá podrán ya indicar que defendía una nación libre y soberana ante las potencias que acostumbraban pasear su soberbia por todo el Río de la Plata, ni habría más centinelas preguntones en la frontera, ni paraguayos insobornables que custodien su heredad, ni ríos clausurados al comercio de los piratas, ni prohibición al libre comercio, ni supuesta tiranía ni dictadura. El remedio fue peor que la supuesta enfermedad. No habría nunca más tampoco un Paraguay libre, soberano y solidario en defensa de la paz entre los países hermanos.

Gilberto Ramírez Santacruz
Buenos Aires, Octubre de 2017.