poemas circunstanciales*
1
sangre y cañón
anoche
se escribió la última página de esta historia
se
escribió con manos firmes con sangre y cañón
y
comenzó otra historia nueva llena de interrogantes
los
disparos volaron en partículas las vitrinas del silencio
sobre
asunción cayó el rayo de la esperada historia
los
ríos se tiñeron con ensangrentados verdeolivos
las
calles y avenidas se llenaron de pavor y esperanza
el
tiranosaurio gruñó matando inocentes niños-soldados
el
pueblo dio un gran salto hacia su liberación
sólo
le atajó esta nueva historia que pretende ser dique
pero
sigue lloviendo y las aguas crecen hoy para bien
los
verdugos ya huyeron como debía ser como ratas
los
dignos sonríen al saber que la lucha no fue en vano
a
los hurreros cepilleros y adulones se les pudrió la boca
los
camaleones exhibieron sin disimulo su nueva piel
es
difícil comprender hoy la nueva realidad
cómo
pudo tanto tiempo el tirano habiendo tantos contreras!
la
dictadura perdió su cabeza pero no su cuerpo
todos
somos ojos brazos piernas y bilis de la dictadura
debemos
ir cercenando estos miembros malditos de nuestro cuerpo
el
que no mata la dictadura le da vida
anoche
se escribió la última página de esta historia
se
escribió con manos firmes con sangre y cañon
los
militares pusieron el cañón
sin
mezquinar nuestro pueblo puso la sangre
pero
si cabe la duda
solamente
queda por saber una cosa
de
quién fue la mano que escribió esta nueva historia
la tierra y el sol
de
las profundas entrañas de la noche saltó el sol
un
sol que no alumbra sino que encandila
y
sus rayos a quemarropa hicieron abortar un nuevo día
las
calles se convirtieron en ríos de luces intensas
el
pueblo inundó de alegría la silenciosa comarca
las
ciudades prorrumpieron su grito entre cementos
los
valles y campos permanecieron como ajenos al nuevo sol
los
poblados siguieron arrinconados entre las estancias
los
alambrados afinaron aún más sus púas latifundistas
los
campesinos sin tierra miran de frente el nuevo sol
sin pestañear un instante y no ven nada en el horizonte
3
a desenmascarar
quién
dijo que nuestro pueblo estaba postrado ante el tirano
quién
vaticinó que el dictador moriría en su trono de terror
quién
aseveró que en paraguay cada vez estaba mejor la dictadura
y
quién pronosticó que la gente no saldría de su resignación
pero cayó la tiranía a puntapié del pueblo
y
el pueblo descubrió que el dictador era sólo una máscara
que
detrás de la máscara había otra mejor maquillada
que
la mueca tenía un reverso de sonrisa vengadora
y
que la sangre aún no ha llegado al río de la libertad
es
cierto se desplomó el tirano como un gigante sin huesos
pero
cayó sobre un colchón de olvidos imperdonables
del
costillar de la dictadura salió un general de aguas revueltas
el
general levantó las manos como un boxeador después del knock- out
el
pueblo recordó en ese momento su interminable sufrimiento
palpo
sus innumerables heridas abiertas y ásperas cicatrices
revisó
sus callosas manos y las encontró vacías como siempre
alguien
le arrebato de sus puños cerrados la libertad
buscó
a su alrededor y vio que el general seguía saludando
el
pueblo supo entonces que debe seguir desenmascarando
4
lo que yo canto
yo
canto el levantamiento de mi pueblo
la
rebelión de los sueños contra la pesadilla
el
enjuiciamiento claro de la sombra cruel
no
tu desmoronamiento destartalado verdugo
ni
tu caída a balazos dictador de muertes
yo
canto el resurgimiento heroico del paraguay
la
superación de los enquistados miedos castradores
la
llegada de la lluvia germinadora de esperanzas
no
tu merecido final sanguinario del pueblo
ni
tu estrepitoso derrumbe tiranuelo voraz
yo
canto el coraje de los que murieron cantando
los
que entregaron la vida para que la patria resucite
los
que rompieron tímpanos gritando la verdad
no
tu tragicómica cobardía tenebroso amo del dolor
ni
tus vergonzosas arcas personales sicario vil y rapaz
yo
canto la vocación libertaria y justiciera de mi gente
los
que soportaron lo insoportable por tantas décadas
los
que hoy sonríen al comenzar el largo camino por andar
no
tu decapitación moral mofletudo tirano
ni
tu cañoneada renuncia siniestro dictador de silencios
yo no canto la caída ni la subida de nadie generales
sino la marcha segura e incontenible de mi pueblo
2 y 3 de febrero de 1989
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